5 de mayo de 2015

Yo no mato perros


El amor es una mierda.
La lluvia es una mierda.
La vida es una mierda.
Los bebés son una mierda.
Sacar al perro es una mierda.

Pero tú, tú eres más bonita que un rayo de luna.
Que un submarino.
Que mi caja de herramientas.

Que un campo de trigo.

Bonita de morir en la cruz.




28 de abril de 2015

Saint-Tropez, junio


A veces me gustaría estrangularte con mis propias manos.
Otras te elevaría a los cielos cual Teresa.
A veces te empujaría por un barranco y otras no podría respirar sin ti. A veces, te pondría una bolsa de plástico en la cabeza y otras te haría el desayuno.
A veces haría fotocopias de tu puta cara y la pegaría en las farolas.
Otras me pondría en tu lugar. Y moriría. Una. Una y otra vez.

Suena una canción de Rey Ruiz. No sé quién coño es; pero los toques de trompeta de la orquesta se me meten dentro a tocar las maracas con mis huesos y poco y a poco caigo en un vaivén al principio casi melancólico de caderas y me pongo a dar sin darme cuenta pasitos pequeños que van ganando intensidad hasta convertirse en un baile a sottovoce por toda toda la habitación mientras trasiego con las cosas que hacer en casa y así, con el plumero en una mano y en la otra una pequeña regadera llego a la cocina hecho un Fredd Astaire y llorando como una niña porque esta mierda de música me recuerda a ti.
Las bolsas de basura también me recuerdan a ti porque huelen a fresas.

Cada día me esfuerzo un poco más por deshacerme del legado que el sistema me ha inculcado desde la más tierna infancia. En el ojo por ojo. En el diente por diente. En el yo. Yo. Yo.
Casi todo es humo:
tus zapatos buenos, tu seguro de vida, la camisa del domingo...

Siempre he querido ser una princesa. Ya sé que soy un tío.
Siempre he querido brillar como una estrella. Ya sé que soy oscuro. Casi invisible.

No siempre se alcanzan los sueños.

¿Pero sabes amor? (donde quiera que estés): la vida es estupenda. En cambio las personas son horribles. A unos les encanta la leche con galletas y otros son intolerantes a la lactosa por ejemplo y en cambio, los ríos, todos, van al mar.


Cada vez que me quedo mi amor te crece, como a pie de ribera los juncos verdes.


22 de abril de 2015

No tires de la anilla


Eres muy buena haciendo números, tú:

“Te repito por última vez,
que (puntos suspensivos)”.

Matemáticamente, después de la última, no hay otra:
“Te vuelvo a repetir”.
Que.
La vida está llena de puntos suspensivos.
Esas terribles cositas
que atacan de tres en tres.

Yo soy más de Haikus:
Martillo.
Cabeza.
Y fumarse un cigarro.

Más de leer a Emil Cioran y toda esa mierda.


¿Cenamos? Naufragar me da hambre.


20 de abril de 2015

Silver Rain


Ahí tienes Chet: Otra botella.
Toca esta noche para mí. No saltes por esa ventana.

A Charles le gustaba hacer pis en la nieve, Chet.
Charles era mi perro. Lo mató un camión.

Recuerdo las tetas de Bessy. Por ejemplo. ¿Sabes Chet?
Bessy era de segundo grado.
Lo hicimos en los baños de la biblioteca.

También recuerdo Omaha.
Y el invierno.
Pero Chet, lo único cierto
es que estás tan muerto como mi perro
y yo estoy hablando solo,
 otra vez.



9 de abril de 2015

The life of Mary


Las plantas no hablan. Pero saben escuchar:

“Ya nunca hacemos nada juntos. Siempre está cansado; siempre estoy cansada. No me acuerdo de la última vez que fuimos al cine. Si no fuera por vosotras...por ver brotar las flores, por este sol, por el agua fresquita en los pies...pero le quiero. Le quiero más que entonces. Y aunque no me lo diga, él también. Y si lo pienso bien al final hicimos tantas cosas juntos que alguna de ellas ya va a la universidad y la otra tiene un novio indio. De la india. Y esta mañana antes de ir a trabajar me ha preguntado que si a la vuelta quería que se pasara por la confitería. Porque sabe que me gusta el chocolate. Y todavía me da un beso antes de cerrar la puerta. Tengo que comprar un tiesto grande. Y más abono. Tengo que preguntarle a mi marido que a qué huele. La última vez que usé perfume fue en la boda de...Que cómo se llama. Que si es guapa.”