28 de agosto de 2016

Y



“A los lirios del bosque le importan una mierda mis lágrimas.
Carecen de ese afán de competir por todo. Sólo son lirios. Putos lirios.”

Así empezaba.

Nora estaba leyendo de nuevo aquel libro que hablaba de cómo Teo Spinozza-una persona normal según parece con trabajo y un utilitario- se levantó un día de la mesa y con una cucharita de postre le sacó los ojos a su hijo de ocho años. Después lo tiró por la ventana. De un sexto piso. Y acto seguido empujó a Emily contra la pared con tanta fuerza que Emily se clavó en la frente el clavo de colgar el almanaque hasta el cerebro. Tomó el ascensor hasta la calle y con un bate de béisbol le arrancó de su sitio la cabeza al perrito de Miss Whillyte y destrozó la bicicleta del cartero. Mordía las ruedas de los coches y echaba babas por la boca como un hijo del diablo. Cuando llegó la policía se estaba comiendo el brazo de un peatón. Treinta y nueve tiros. Y a los quince minutos todavía movía un pie.

-A la mesa...pescado al horno. Los niños ya están dormidos. Feliz cumpleaños cariño.

Era su 27 cumpleaños. Se había teñido hacía poco el pelo de color caoba y lo cierto, es que era feliz.

-Eric...

-Sí, ya lo sé, está buenísimo. Por eso me quieres. Entre otras dos mil cosas. ¿Quieres más? ¿Más vino? Todavía no has pedido tu deseo.  

25 de agosto de 2016

Ponle otra a Joe Cocker


Cuándo: justo entre antes y después.
De sus ojos verdes. De su boca roja. De sus trenzas de trigo.
De que el mundo hiciera prff-prffffff-ñecccc-crock crok y se parara.
Sí, era perfecta y allí estaba. De invitada al cumpleaños de mi primo.
Yo iba de pirata. Ella de teniente coronel de la armada británica.

Me dio de canto con un plato en la cabeza.

Porque yo le gustaba.

Sólo tenía nueve años y ya era una hija de puta.

Dónde: en todos los sitios desde entonces.
En todas las canciones. Dentro de la lavadora. Tomándose un té sobre un zeppelin, yo qué sé, en la luna a veces, lejos, bellísima, como un cuadro de ese tío que pintaba mujeres oblicuas.

Quién: Ramona, así, con dos cojones.
La chica que en cuarto de carrera me tiró por la escalera.
Que en el parto de Juanito me arrancó un mechón de pelo.
Y no obstante más pero aunque sin embargo,
ese hambre siempre de su su culo marmoleo y definitivo, dionisíaco, elíptico.
De la sombra de Ramona.


Por qué: Porque Ramona es capaz de llenar la habitación de pequeños penes voladores. Sólo con desearlo.
Porque me gusta que me clave tenedores.
Que le broten del verde de los ojos naranjas de la china y albaricoques y un arroyo con patos y pregunte si me duele. Que cuánto.

Cuánto: como para parar un ascensor. Y quitarle las bragas otra vez.
Como para echar un tabique abajo.

Nivel yonki.

Qué: meter la cabeza entre sus muslos blancos y abrevar.
Que me llame cerdo. Con todo el amor del mundo.

Que todo sea con Ramona a vida o muerte.


23 de agosto de 2016

Mira el pajarito



¿Qué esperas que caiga del cielo?
¿Lingotes de oro? ¿Confeti?¿Un solo de trompeta?

¿Quién esperas que llame a tu puerta?
¿Tu hada madrina?¿San Judas Tadeo? ¿Brigitte Bardot?

¿Le rezas a Mazinguer Z?

Tenemos la solución. ¿Quiénes? Una entidad sin ánimo de lucro, por supuesto.
Y en sólo tres sencillos pasos:

1-Regístrate en la web veteatomarporculopauloyalohagoyo.
Punto con claro.

2-Hazte un perfil: ...y entonces me ahogo en un vaso de agua, ojos marrones, uno y tanto de estatura bla bla bla.
Por ejemplo.

3-Elige una opción de entrega, tal que una patada en los cojones en tu propio domicilio.
Cuando puedas respirar, sal a la calle-esa cosa con semáforos-
y ponte a vivir de inmediato.

Y no olvides consultar tus dudas en
nuestra sección de preguntas frecuentes:

-¿Me dolerá?
-¿Y salir de mi zona de confort-si se está de puta madre-? ¿Para qué? ¿No es peligroso?
-¿Puedo registrarme con seudónimo?
-¿dejaré de llorar? ¿Engorda? ¿Lo tienen en rosa?

22 de agosto de 2016

¿Cuándo?: todo el tiempo



¿No ves, si te acercas, a ese vaso de agua
un velero flotando? ¿Las gaviotas? ¿El faro?
Y si pegas la nariz al cristal: ¿no ves cómo se aman los batracios?
¿Y ves toda esta luz? ¿No te dan ganas
de abrazar una farola
una vaca
un muerto?
Y más allá los rótulos: “Autorecambios Pepito; Panadería López; Frutas Romualdo”.
¿No es tan hermoso? Escucha...: son los ciervos,
las lavadoras y los tangos, las gramolas, la gota del grifo y los tucanes.
Las ambulancias y los perros. La guerra. Inevitable.
los ukeleles, los banjos, las campanas...A lo lejos el azul.
Azul faldita corta de las tres de la mañana
azul noche estrellada
azul nave espacial
azul pijama, azul ojos bonitos, azul nombre de barca, azul azul
o sólo azul poquito,
como un copo de nieve, todavía.
No sólo azul.
Mira ésta cicatriz, estuve allí, en todos sitios.
Fue mítico, salvaje, irrepetible.
Mira esa silla. Con sus cuatro patitas. Mira las bolas que hacen los escarabajos. Tan redondas. Mira, un pájaro; un porta aviones; una hormiga.
Júpiter.
Aquello.
El amor.

Tan ancho.


A Big Eyes

21 de agosto de 2016

Trocito


Podías dejar caer las manos así por sus caderas, así, tan lentamente y...Podías comerte a bocados aquel cuello así, tan rico, y después morirte. Sin problemas. Con la polla apostada en su espalda, caliente y sonrosada como una hermosa flor, y que ella suspirarararará con los ojos cerrados y los labios brillantes y toscos y entreabiertos como queriendo decirte algo oscuro, algo guarro de de dentro de eso que llamamos alma, algo prohibido, que doliera un poquito, algo que le estallara entre las piernas y la volviera completamente loca.

Era la hostia.

Una vez rebosó el fregadero. Yo la había enredado malamente con la lengua y ella por supuesto se había dejado y al rato, como nadie cerraba aquel grifo aquello caía hasta el suelo como un Niágara y de pronto sentimos el agua en los pies y luego en las rodillas y luego en el cuello y cuando nos dimos cuenta de que ya no había aire, gritamos a la vez como dos locos de gusto porque aquella cosa eléctrica que no tenía nombre y por eso la llamabamos Ahhhhhhhhhhhhhhhh, o Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, o Joderrrrrrrrrrrrrrrrrr, nos estaba partiendo como a barcos por la puta mitad. Pues al rato, un vecino llamó a la policía. Que si estaban allí matando a alguien. Y ella le dijo que sí. Que dos veces porque era domingo.
Le brillaban tanto los ojos, que al guardia se le saltó una lágrima.