11 de febrero de 2016

Cortar por la línea de puntos


Cuanto más cerca el fin del mundo más y más y más te aprieto contra mí y más me acuerdo que te quiero y te quiero y te quiero y de por qué y más mi búnker y mi isla desierta y mi lámpara mágica y mi debajo de la cama y mi antivirus y mi no tengas miedo y mi que yo estoy aquí y más brillas como una farolita en medio de este caos al que uno abre los ojos cada día como un pececito asustado porque el Deutsche Bank se va al carajo o Europa se derrumba o se te han vuelto a caer las bragas por el ojo de patio o Corea del Norte o Chernobyl o la ley de Murphy o los lobos arañando la puerta de la casa y las facturas y la cola del paro dando vueltas a la misma manzana como una serpiente y los frigoríficos vacíos y los niños dibujando en sus libretas elefantes mientras meriendan cáscaras de plátano y las velas de moco-más te te te y más te hallo con dos elles en los sitios más extraños( dentro de la lavadora y en la cama sin hacer y en las telenovelas malas con señoras y criadas y en los pelos del lavabo y en la cornea de todos los caballos y en especial en cada nube que me pasa por encima) en los sitios más raros- o pasa que los ingenieros y los filósofos y los profesores de arte moderno cuelgan cartelitos diciendo “arreglo planchas” de las rejas del balcón y a la entrada de los supermercados los sin techo como filas de hormigas esperan el milagro de un centavo o que si sube la cifra cualquiera de cualquier maltrato o construyen un hotel de lujo para gatos donde antes estaba el hospital o aparece en la tele un payaso diciendo que no pasa nada y que el país va bien y tú te ríes porque tu equipo ha fichado un tío muy caro que tiene asegurado el culo en no sé cuántos millones o un satélite detecta un meteorito grande grande como Barcelona que viene directo a donde estás de pie parado y soñando que alguien va a arreglar todo este lío que es vivir estos tiempos sin fe ni esperanza ni un dios que mueva un dedo por sus hijos como tú lo haces por mí cuando me abrazas y me dices que sea lo que sea lo que pase juntos seremos invencibles porque no estás dispuesta a que nada ni nadie te estropee elegir las cortinas del cuarto de baño ni hacer unas croquetas con las sobras del pollo ni ahorrar en un cerdito muchas cuantas moneditas para ir un día a Roma-¿o es que crees que no te veo cuando no estás mirando?- o eres un espejo o no sé de dónde la sonrisa esa tuya que me salva la vida porque pase lo que pase siempre existe porque lo dices tú sin que nadie se te atreva a negarlo porque da mucho miedo de alguien que lo tiene tan claro y va por ahí sin chaleco antibalas feliz como una lombriz precisamente por si un día a las tres de la tarde este mundo es verdad que se acaba.

Y sin una puta coma.

10 de febrero de 2016

Y por las tardes, escucho a Mozart


Y por las tardes, escucho a Mozart.
En el segundo movimiento,
me invento un paisaje de muñecas sin cabeza,
y em ognop a ralbah led séver, como los Ángeles,
con yo, de tú, que ya no estás.

Siempre fui un velocista.
Podía correr los mil metros “no necesito a nadie”
en cero coma cero cero siete diezmuchilésimas de segundo.
Mi récord fue la medalla de oro al gilipollas,
por un sprint escaleras abajo hasta el infierno,
hasta donde se hace el fracaso en cal viva y miles de grados centígrados,
hasta el botoncito rojo que sólo puede pulsar el presidente,
hasta los huevos.
Ya lo sé,
me auto destruyo, con demasiada frecuencia.

Cuando volví,
donde tenías que estar tú,
había un agujero tan grande,
que podía verse la calle Candelaria.

Aquel día, te acabaste.
Así que ahora,
que se que existe el fin del mundo,
que las gotas de agua que caen del grifo de la ducha,
son animales comiéndome la espalda,
y mi almohada, un Tritapceratus que devora mi encéfalo,
también sé,
que porque cuando tenías algo en la comisura de los labios,
y yo te hacia “Slurp”,
por eso me amabas.

Seguro que en el año LVK44KVL,
fabrican una pastilla para no sentir nada,
pero esta tarde,
si no fuera por Mozart,
no me importaría en absoluto,
que un planeta cualquiera me cayera encima.



8 de febrero de 2016

Sin

Tú...





...y esta distancia.

7 de febrero de 2016

Autorretrato asqueroso de mí a las diez menos cuarto de la noche


Normalmente no escribo nunca cuando soy feliz.
Entendamos feliz, como algo relativo. Entendámoslo todo como algo relativo. Lo relativo es bueno, lo relativo, conduce al equilibrio.
Creo que no me estoy explicando bien: normalmente, no quiero ser feliz. Porque el amor es una puta mierda.
Ahora bien: vive sin amor, y la habrás cagado. Todo el mundo sabe eso.
¿Tú no? En ese caso, no te bastará con tener suerte, necesitarás un cerebro nuevo cuando el amor acabe contigo.
A mí me da asco estar enamorado, la verdad. Toda esa maldita dependencia, no jodas. Porque al final dependes, necesitas, te apegas. Definitivamente, te hace menos libre, y yo, amo mi libertad por encima de todas las cosas. Pero es curiosa la vida, qué cabrona. Con esa misma libertad que tanto amo, me pongo a amar, que complicado. Ni idea.
Que alguien ponga una canción, por favor, me siento tan estúpido.

Cuando estoy triste escribo como un maldito hijo de puta.
En cambio, ahora, en este momento, sólo pienso en ella. Me doy asco, lo juro.
Lo que creo es que si por cojones el amor tiene que formar parte de la vida, lo chuli súper chuli ya de la muerte, sería tener claro qué cosa es el amor:
Todo se practica, el amor también.
Todo se aprende, el amor también.

A lo largo de mis múltiples y variadas cagadas en la vida, he aprendido algunas cosas. Estoy casi seguro, de que si vuelvo a cagarla, no será culpa del destino.
Tengo al destino hasta los cojones.
No sé lo que se hace para que toda esto del amor funcione. Entiéndase por funcione, tres tomas al día de te jodes, te aguantas, porque si patatín, porque si patatán. Y vas y lo soportas. Más o menos.
Pero sé lo que, no se hace. De eso, estoy, total, absolutamente y que me maten, convencido.
No se hace llorar a la persona que te quiere. Bajo ningún concepto.
Eso no ha sonado muy relativo.
No se le anula la voluntad, ni se le matan los sueños, ni se le pide perdón por cosas que son imperdonables.
No se cuestiona si el otro individuo es o no es esto o lo otro. Es. No hay más. Es, incluso en todos los millones de momentos en el que nos parece, que sólo vive por nosotros. Porque ha elegido amarte. Libremente.
¿De qué otro modo sería posible?
No te derrumbas. Y si te derrumbas, no te levantes, ni se te ocurra, porque cuando lo hagas, el otro estará llorando por tu culpa, y eso, es caca, de la vaca.
Si te han dicho que todo se paga, olvídalo. No es del todo exactamente así. Hay cosas, que no pueden pagarse. Por mucho que lo intentes.
Cuánta mierda me he comido, en serio, por amar. Y en cambio por no amar, me pierdo la vida. Mi vida.
Creo que perderse la vida es una de esas cosas que no puede perdonarse, ni aunque lo intentes.
Y el caso es que soy un gilipollas, porque el amor a mí, me la pela, y al mismo tiempo, perdida ya toda dignidad y rumbo, ridículamente idiotizado, vaya, me enamoro como un cerdo y soy feliz.


O lo intento. Es que se parecen esas cosas, creo. Hay que ser muy gilipollas, eso sí. O muy hombre.

O muy mujer. Y aceptar el hecho de que no quieres morirte sin haber amado, al menos, un poquito, al menos, una vez, porque si no, seguramente, ya estés muerto, enterrado entre cosas que sabes que no sirven para nada, sí, coches grandes y grandes pajas mentales sobre lo guapo y magnifico que se ve uno, rodeado de todas mis cosas que no sirven para nada. Solo. Porque soy magnífico. Una pasada. Y un día, te levantas y decides que estás equivocado. Que puedes cambiar. Que aún no es tarde para amar.

Y ese día, llueve. Y es tarde. Y entonces lloras. Y te das cuenta, de que nunca nadie te ha querido, y de que todas tus lágrimas, son culpa tuya, porque tú tampoco te has querido.

6 de febrero de 2016

Firmado: yo



Señores políticos: me dais asco.

Yo debería estar ahora escribiendo poemas de amor, y en vez de eso, estoy muerto de pena. Porque sois unos fariseos. Y a lo mejor no entiendo ni la palabra fariseo porque mi educación ha sido una mierda, porque en este país, la educación, todavía, es una mierda, es retrógrada, machista, es la educación de un país que, todavía, tira cabras desde un campanario y le quema los cuernos a los toros porque, eso, es una tradición. Un país de Colones que van por ahí saqueando el bolsillo de otro, el pan de otro, la dignidad de otro.

Os tengo que mirar desde abajo, servil como un cervatillo, porque vosotros, sois de otra galaxia, la Supernova de los trajes caros y los coches de lujo y las cuentas bancarias en las islas Caimán y el contrabando y los sobres por debajo de la mesa, mientras los comedores sociales se llenan de familias enteras que no tienen que llevarse a la boca. Porque no hay trabajo. Porque el país se va al carajo.
Sois la puta élite. No estáis en este mundo. ¿Por qué, no sale un político en la tele diciendo la verdad? No sé, que le de un punto, que vea la luz y se salga del guión ese que tienen preparados las cadenas de televisión o los periódicos, que vuelva a creer en algo, que ocurra un milagro y lo diga: ciudadanos, es todo mentira, sois ovejas, apretamos, pero no ahogamos, ese es el truco, ganado, eso sois. Pero aunque me metan dos tiros cuando salga de aquí voy a cambiar las cosas, porque también tengo hijos, porque tengo una casa bonita y todo el mundo tiene el mismo derecho a ser feliz. Porque creo en algo.

Que tenga dos cojones y lo tire todo por la borda en directo. Por el pueblo. Porque al pueblo hay que amarlo. Para eso estáis ahí. Lo habéis jurado. Sobre un libro muy gordo. Y lo que veo, es que estáis tirando patatas podridas a cuatro desgraciados a los que llamáis ciudadana. Matando a impuestos. Encerrando en la cárcel a la gente equivocada por robar un pollo. Para comer. Haciendo pactos como diablos en la sombra.

Pero algo está cambiando. Nosotros. Y un día vamos a parar todo esto, saldremos a a la calle con las abuelas y los niños y los carritos vacíos de la compra y la jaula del pájaro. Pararemos las fábricas. Esperaremos en tu puerta el tiempo que haga falta. Para que dejes de vender este país a trozos. Para que no permitas que nadie trabaje 16 horas y cotice 2 y cobre 8. Para que la mitad de la pensión de las personas mayores no se quede en la farmacia. Para que se haga justicia. La misma para todos.

Me tenéis hasta los huevos con tanta palabrita, con tanta explicación, con tanto parecer que somos tontos.

No os respetáis a vosotros mismos. Cómo os voy a pedir respeto...
Pero os voy a pedir otra cosa: Iros a la mierda.