23 de mayo de 2016

La profecía


Si le preguntas a los pájaros qué somos,
piarán que los mismos de ayer. Los mismos tontos.
Los de la misma hora debajo del mismo paraguas
y un coro detrás de mandolinas
y esa cosa en la cara: ;)
y
el ámbar de los ojos.

Si le preguntas a esa piedra,
te escupirá a la cara que no sabes perder.
Que si otra vez.
Que si nunca te rindes, joder.
Que si no hay más piedras.
Joder.
Nos mirará a los ojos.
Muy fijamente. Y aunque no diga nada
-como el sargento de Oficial y Caballero-,
se sentirá orgullosa de nosotros.

Si vas al mar-no vayas-, si vas,
al mar y le preguntas que qué
que qué cosa somos
-no vayas-, qué delirio
que aritmético caos
delicioso
y
magnífico,
te lamerá los pies, y nunca volverás.

Si le preguntas a un árbol dirá que no le importa.

Si preguntas, no sé, en Roma por ejemplo
a cualquier transeúnte , dirán
que cuenta la leyenda...


22 de mayo de 2016

Todos los inviernos


...eso que hay
tibio en las manos, creo,
cuando doblas calzoncillos
hasta que están perfectos como pajaritas de papel.


21 de mayo de 2016

Monstruos



Y entre mis próximos proyectos:
construir un parque temático en tu ombligo.
Con toboganes y columpios y una noria y un tren de la escoba y puestos de salchichas y de nubes de azúcar y tiovivos y en el medio un circo con leones
y trapecios y payasos y a la luz de la luna, una tómbola,
donde siempre toque el sí de una margarita.

Y quiero besos y caricias y pellizcos y arañazos y cosquillas y ramos
de pestañas susurrándome al oído:“Te wstruharua...
(No sé. Pero debe ser algo tremendo, porque
sólo de pensarlo,
me quedo sin sangre en el cerebro y, joder,
se me pone tan dura que podría partir por la mitad
este ladrillo)...te wstruharua hasta que te cayeras a trozos”

Ya escucho los aplausos.


18 de mayo de 2016

Debussy


Y entonces, camino.

Encendería un cigarrillo; pero lo estoy dejando.

Camino y veo brillar las chimeneas de aluminio en los tejados
como brillaba el sol aquel en aquel agua mía del verano-aquel-
formando,
constelaciones que nunca vi en el cielo
justo a esa hora de la tarde.
Era mi mar y al fin y al cabo, allí aprendí a esperarte.

Camino y los pájaros. Siempre invisibles.



17 de mayo de 2016

Anexo coleccionable nº8:Verónica (Páginas perdidas del coleccionable)



Flotando en el espacio, expuesto a una temperatura de doscientos setenta y un grados Celsius bajo cero, y en la más absoluta soledad, el telescopio espacial Dédalo observa minuciosamente el universo con su ojo de berilio, clasifica asteroides, cometas, meteoros; sondea el polvo cósmico; enumera enanas blancas; examina galaxias; analiza vacíos; estudia vías lácteas, sistemas planetarios; cataloga espirales, novas, púlsares, explora el infinito en busca de repuestas para el hombre.
Esa, es su misión, y sin embargo...

Centro de investigaciones espaciales C.O.R.E, Las Cruces, New México:
-¿Has reunido al comité sólo porque ese aparato no está haciendo bien su trabajo?

Walter aun lleva las marcas del pijama marcadas en el cuello.

-Un aparato de novecientos cuarenta millones de dólares no se avería Walter, ya te he dicho por teléfono que las constantes del Dédalo son correctas.

-Tonterías, te repito que ha sido otra tormenta electromagnética, o un meteorito del tamaño de un grano de arroz a setenta mil kilómetros por hora- Walter Patterson nunca ha sido bueno haciendo el nudo de la corbata-. Eres científico James, dame un buen motivo por el que no esté ahora mismo en mi cama soñando con las playas de Jamaica. Y hazme el nudo de la corbata quieres.
¿Tengo que llevar corbata?

-Eres el “Boss”, supongo que puedes abolir las corbatas; pero te queda bien. ¿Lo quieres tipo Wilson o...?

-Había una máquina de café en este pasillo, necesito café James, no voy a entrar ahí sin tomar café, son las cinco de la mañana joder. ¿Por qué no hay una máquina de café en este pasillo?

-No era en este pasillo Walter. Pediré que te traigan uno. De acuerdo, hemos llegado ¿Qué tal el nudo?

-Supongo que bien. Estás horrible James. ¿Nunca duermes?
-Recuerda Walter, se amable, ese telescopio es un proyecto conjunto, tienen tanto derecho a tomar decisiones como nosotros.

-¿Desde cuándo no duermes?
-No quise molestarte hasta no estar seguro.

-¿Seguro de qué James? Lo que estáis pensando tú y el comité es absurdo ¿Sabes? debes tener al menos tres o cuatro úlceras, te lo tomas todo demasiado en serio, por eso tienes siempre esa... cara.

-Se amable.



Una hora más tarde Walter vuelve a tener deshecho el nudo de la corbata.

-Así que, según ustedes, tendría que llamar al presidente, o al ejército, a...

-Nadie a dicho eso señor Patterson - Minister, tan inglés-; todavía.

-Pero están sugiriendo que la C.O.R.E debería mandar una misión de reconocimiento que no está prevista en el presupuesto y tardaría nueve meses en prepararse.

-Ya que lo menciona, Oui.

-¿Correrá el gobierno francés con los gastos mon ami?

-No sea cínico Walter, el señor Lassart está tan consternado como todos los demás, buscamos respuestas, así de simple- terriblemente inglés.

Walter suspira. Suspira, se pasa la lengua por los labios, y maldice el día que acepto el cargo.

-Veamos- acercándose a la enorme pantalla al fondo de la sala, Walter cruza las manos a la espalda y mirando a los presentes como si fueran niños de primaria, pregunta : ¿Qué ven aquí?-.
Está claro que no es el espacio, ni siquiera la atmósfera. Yo diría que, por alguna razón de las miles de razones que posiblemente existan, (hablamos del cosmos queridos colegas, donde todo es aun “tannnnnnnnnn” desconocido), el Dédalo ha desviado su objetivo hacia “éste” punto, y, corríjanme si me equivoco, esto ya ha ocurrido en otras ocasiones y lo solucionamos de la manera habitual.

-Pero esta vez no se trata de una avería señor Patterson, no creo que sea necesario volver a contrastar con el programa madre los datos que el Dédalo nos ofrece sobre su estado actual- si no fuera francés, Fréderic Lassart también se quitaría la corbata-. El comportamiento del Dédalo no necesita ningún reajuste, ni mucho menos un rearme del Software. A excepción de usted, creo que todos estamos de acuerdo en que el Dédalo, como ya le habrá adelantado el señor James, aunque le parezca imposible, está siguiendo el protocolo Hamilton.

-“Es” imposible- replica Walter señalando con las dos manos la pantalla.

-No del todo- todos han girado la cabeza hacia el joven Dylan Mahoney-. Imposible, hace ciento cincuenta años, era convencer a un indio Chiricahua de que cediera su tierra y su ganado al hombre blanco, imposible, el milenio pasado era, volar, como un pájaro, y hasta hace tres días, era también que el protocolo Hamilton fuera una realidad. Mire esto- Dylan arroja sobre la mesa el informe- y dígame que es imposible. Puede que aún no lo entendamos; pero el espectrómetro del Dédalo no se equivoca.

-Ya he visto el informe camino de esta sala, y la verdad, si pretende convencerme de algo al respecto, Dylan, no se moleste.

-No es molestia Walter- levantándose de su asiento y sin esperar una respuesta Dylan se dirige al comité- Si bien el comportamiento del Dédalo puede parecer extraño...




-¿Extraño? ¡Por Dios Mahoney!- la verdad es que hasta ahora Walter estaba siendo bastante amable- ¡no me toque las pelotas!

-¿Alguien quiere otro café?- sí, puede que James se tome unas vacaciones cuando todo esto haya pasado- .¿Walter?

-¿Alguien ha pensado que vamos a decirle a la prensa? Mon Dieu, yo sí me tomaría otro café, y si me lo permiten...- Fréderic saca un Gitanes del paquete, se lo cuelga en los labios, y lo enciende-.

De pronto hay un molesto silencio espeso como el lodo.
La prensa, ese animal rabioso.

-Lo cierto es que el protocolo Hamilton es prioritario -Dylan continua-, así se concibió, y, créanme, yo tampoco hubiera pensado nunca que este momento llegaría.

-¿Está diciendo que crearon un programa de seguimiento de vida inteligente, sin esperar resultados?

-No señor Minister, estoy diciendo que jamás pensé, que esto ocurriera en Brooklyn.

Como en ocasiones anteriores en las que el telescopio había sufrido un funcionamiento anómalo, desviando su objetivo sin razón aparente hacia absurdas coordenadas, el Dédalo fue reiniciado, restaurado y devuelto a su estado original. Esta vez el protocolo Hamilton, se eliminó del proyecto.

Cuatro días más tarde.

-¿Sabe lo que pasa cuando no pasa lo que tiene que pasar?- Es la primera vez que Dylan dice algo desde que salió del aeropuerto.

-Soy taxista señor, y no creo que lo supiera aunque fuese el presidente. Pero si le apetece puedo recitarle de memoria un poema de Walt whitman, cualquiera.

Dylan no está escuchando.

-Es fácil: Pasa lo que pasa cuando no pasa lo que tiene que pasar.

-Ah...

-O sea- Dylan tiene abierto sobre las rodillas el último informe que el Dédalo emitió antes de su puesta a punto-, pasa, lo que tiene que pasar.

-Perdone... ¿lo que tiene que pasar cuando no pasa lo que tiene que pasar o lo que tenía que pasar antes de que no pasara lo que tenía que pasar? “O sea” ¿Qué está pasando ahora mismo por ejemplo? ¿Lo que debería estar pasando? ¿siempre pasa lo que tiene que pasar, me dice? ¿Cómo sabe eso? ¿Ve cosas amigo?- no, ni siquiera ve más allá de la nariz sin sus gafas- Bueno, no creo que importe mucho lo que pase o deje de pasar, al fin y al cabo qué se puede hacer, mi cuñada, por ejemplo, es una furcia , perdone, y sin embargo, tengo que mantenerla o mi mujer no me deja entrar en mi propia casa. ¿Qué le parece?- Dylan no entiende nada de mujeres, no es algo que le interese-. Y le aseguro que esa zorra come como una condenada; pero no me queda otro remedio, le digo.

Claro que usted no conoce a mi mujer, se comería a su hermana creo, y no es que me importe que tenga ese enorme culo- Dylan tampoco entiende de culos-, me encanta ese culo; pero entre las dos -ya casi han llegado-se zampan todo mi trabajo, Vai merda, penso che, se non fosse per questo enorme asino napolitano.
En la página nueve del informe, subrayado en verde fluorescente, la ecuación de Drake se come los ojos de Dylan Mahoney: N = R* x fp x ne x fl x fi x fc x L. Donde el valor fi, en este caso, apunta, según el comité, aleatoriamente o porque sí, a este lugar.

-Bien, hemos llegado...es aquí ¿cierto?

Cierto, lo es.

La exactitud con la que el espectrómetro del Dédalo ubicó este sitio en la imagen vía satélite es, sobrecogedora. “Absurda”, puntualizó Walter.

Para Dylan Mahoney nada ocurre porque sí, por muy absurdo que parezca. Por eso ha cruzado seis estados y ahora está de pie llamando a la puerta de una casa pequeña con jardín en el barrio de Williamsburg, al norte de Brooklyn.

¡Ding-Donnnnnnnnnggggggg!

“¿Que harás ahora Dylan, quitarte el sombrero y preguntar si hay un extraterrestre en casa?”.
No lleva sombrero.

¡Ding- Donnnnnnnnnggggggg!

-No hay nadie...- sentado en el porche de la casa contigua, Lucius Sandoval, con los ojos cerrados, disfruta a la sombra de un Jack Daniels, sin hielo.

-¿Y cuándo cree que volverá?

-Depende. Con ella todo depende.

-Sí, bueno... ¿Y sabe dónde podría encontrarla?

-Claro.

-¿Dónde?

-¿Le apetece una copa amigo mío? Reserva del setenta y uno, una auténtica delicia.

-No, gracias, la verdad es que si no le importa decirme dónde.

-Pescando ranas.

-¿Perdone?

-Pescando ranas, señor...

-Mahoney, Dylan Mahoney.


-“Lucius, me voy a pescar ranas, hasta luego. Y no te quedes dormido en el porche, aún refresca por las noches...”.
Eso me dijo señor Dylan Mahoney. Adoro a esa chica. En realidad todo el mundo adora a esa chica; aunque sea tan...rara y nunca la hayan besado.

-¿Rara? ¿Cómo de rara? ¿Por qué dice que es rara?

-Je, je, je... Como de otro planeta,y feísima, así de rara, sí; pero qué demonios...