2 de marzo de 2015

Caléndulas


La tarde era gris.
La tarde era gris y llovía.
La tarde era gris y llovía sobre mojado.
La tarde era gris y llovía sobre mojado un día más.
La tarde era gris y llovía sobre mojado un día más, como si el mundo fuera a derrumbarse.
La tarde era una mierda, y
siempre era culpa mía.
Mezclaos. Rozaos. Fundios con otros, sin acentos, sudad juntos, reid, perdonaos. Volved a nacer, perded las llaves, encontrad un camino, mirad dentro. De los ojos, de las gotas de agua, de los granos de arroz. De todo.
Y pensad en mañana. En que tal vez no exista.
Cerrad los ojos. Escuchad eso...Es la vida.
Mirad cuánta luz.
Caed. Tropezad. Siempre con alguien.

Hasta que alguien os eche de menos.


22 de febrero de 2015

Hace tanto que no olía el orégano...


A veces me pregunto que habrá sido de ellos.
Los echo de menos, porque en el fondo,
eran mis fantasmas.

¿Seguirá mi padre fumando allá en el cielo?
Porque mi padre fue al cielo. Estoy seguro.
No puede haber un Dios tan cabrón.

El miedo. Ese miedo. Miedo a saber la verdad.
Los espejos no pueden mentir. Lo tienen prohibido.
Se romperían.
Por eso nos escupen a la cara.
O por eso susurran, así bajito, hoy te has levantado muy bonita.
Depende de quién, se ponga delante.
Seguro que mi miedo, ese miedo,
va por ahí cerrando bares todavía, y hablando con la máquina del tabaco.

¿Que habrá sido de mí? De aquel mí.
Del asesino de guitarras.
Del hombre bisturí.
Del mercenario.

A veces me pregunto si aún le quedan lágrimas,
o se ha secado como un trozo de mierda.

A veces me pregunto si a vivir, se aprende tarde, y otras,
sólo tengo que acordarme,
de cuando lo más importante para mí, era siempre yo.




21 de febrero de 2015

Escena doméstica con hilo y aguja


Mientras Laura me cose un botón de la camisa,
yo,
le toco una teta.
Sonríe.
“Si no te estás quieto te daré un puñetazo en la barriga”
Si no me estoy quieto me dará un puñetazo en la barriga.
Me estoy quieto.
Aquí no se ve,
pero Laura brilla.
Y tan de cerca, huele a como debería oler el mes de mayo.

Es muy difícil estar quieto.
Y más, si lleva puesto ese pijama con ositos,
y esa boca pequeña de no estar conforme,
con nada que no sea su propia voluntad.

“Terminé”
Arranca de un mordisco el hilo que le sobra,
lo escupe al suelo,
se sienta en la h de horizonte con las piernas abiertas
sin bragas ni cordura,
y entra en erupción.

“Ya puedes no estar quieto”
Sobre la h de horizonte, Laura, musgo,
fusiona conmigo todas sus moléculas,

hasta que sólo queda herrumbre entre las sábanas.



20 de febrero de 2015

Crótalos


Adivino en el nácar del blanco de sus ojos
un voraz apetito de mujer marabunta.
Constelada de pecas, su piel, en la penumbra,
es un cielo azafrán de estrellas Orange Fashion,
un cielo con pezones amargos como almendras
y en el medio un ombligo con forma de garbanzo.

Vil, traza una órbita en torno a la carótida y
de un bocado inmortaliza el malva en mi garganta.
Hay néctar en la brecha divina de su boca:
"Ábreme como una larva un camino hacia el vientre".
Acudo al callejón sin salida de sus besos
tal que Ulises al canto mortal de las sirenas.

Clava sus pestañas en mi tórax, y las manos
se le llenan de vértebras, omóplatos, tríceps, y así,
halla entre los huesos el rabo de lagarto,
lo orienta con certeza al occidente de su Cáliz
y las flamas de un mini Big-Bang intrauterino,
traspasan mi córtex cerebral como cuchillos.

Perpendicularísima, férrea, casi ígnea,
percute mis costillas hasta que-¡Oh!- en su pelo,
hay viento y por su cuerpo se abren los poros todos
como cráteres, y el pulso atroz de sus arterias,
puede escucharse en gran parte de Malasia, Praga,
Libia, Alaska, y por supuesto, el trópico de Cáncer.

Me bautiza con un nombre de animal de granja
tras otro y yo, la llamo puta, guarra. A ladridos.
Después, el aire desaparece del planeta,
y durante aproximadamente seis segundos,
somos dos invertebrados sin ojos ni manos,
bailando el bolero de Ravel sobre una nube.

Esta de aquí es de ayer, y esta del otro, y esta de...
Parecen cicatrices; pero son que te quieros.
"Te quiero tanto tonto tanto, que quiero
comerte entero, aquí, y aquí, y aquí, ¡ay tonto!, cuánto te quiero".
Me condecora con un beso y caigo en la trampa

de ir por chocolate al frigorífico, descalzo.



Poema rescatado del año catapúm

19 de febrero de 2015

Nocturno nº mil


¿De qué estoy hecho? ¿De carbono? ¿Como un aeroplano?
¿De barro como un ánfora? ¿De átomos?

¿Qué coño es un átomo?

¿De qué me compongo? ¿Qué es esto blando?
Si fuera un mineral.
Estaría dias enteros bajo la lluvia sin hacerme ni una sola pregunta.
Si fuera un verbo.

¿Estoy hecho de pecados como una manzana?
¿Si pienso, existo? ¿O también es mentira?
¿De qué? ¿De qué estoy hecho?

Estoy hecho del día que fue el primer beso. Se llamaba...¿Ana?
De la vez que mi padre me llevó al colegio. De aquella vez.
De canciones que nunca olvidaré. De por qué.
Estoy hecho a hostias. De arcenes y noches muy largas.
Estoy hecho del canto de un grillo, la luz de una vela, una taza de té.
Yo, sí me acuerdo.
Estoy hecho de frío en los pies.
De jugar al parchis y hacer trampa.
Estoy hecho de ti.
Y de ti.
Y de ti.

La carne no importa. No vendrá conmigo.