23 de marzo de 2015

¿Perdona?


Con tu tarjeta de visita amor, me hago boquillas para porros.
Miro al cielo y no siento una mierda.
Ya no hay conejitos follando ni ballenas ni osos de peluche.
Desde más cerca, nada es lo que parecía.
Desde más viejo, los colores son otros,
y algunas verdades,
se han quedado obsoletas.

Contigo primero fue la gana, verdura mía,
de libar,
de comerte las tetas.
De ir al cine. A comer hamburguesas.
A por el pan todos los días.

De no estar solo.

Luego fueron las ganas del vapor. De ese olor tuyo a casa.
De la ropa doblada en los cajones.

Y aún más después fue este letargo.
Este esperar a que se duerma la ciudad.
Este algo que hubiera estado hirviendo a fuego lento. Esperando, nos.

Y ahora rezar para que no te mueras nunca.
Para que no me falte la mitad.
Y así hasta que oigamos el canto de violines. Hasta el último Vals.
Sin palabras,
justo cuando tengo tanto que decirte.






18 de marzo de 2015

De A a B


Má allá del amor hay cajones repletos de pastillas,
clinex y mantitas eléctricas.
Más allá, donde las ranas saltan dentro del bolsillo.
Donde ya no te acuerdas de la carne.
Más, mucho más allá. Donde el amor se acabe
y empiecen los milagros. De eso se vive.

Si me quieres, revienta.



4 de marzo de 2015

Yo me comía las gomas borrar



No había una sola parte de su cuerpo que yo no me comiera.
Me comía su cerebro.Las uñas de tus pies. Un brazo.

Era maestra:

Hoy, queridos niños, me gustaría hablaros de lo hijo de puta que algunos de vosotros llegareis a ser de mayores”

Los de los chicos de la siderurgia ha ido enseñando esta mañana por ahí la foto de un culo paraguayo que uno se había descargado de Internet al móvil. Cuando me la ha enseñado a mí y he dicho “qué bonito...”, ha sido como si hubiera dicho tengo una pistola y estoy muy loco todo el mundo al suelo o me cargo tres o cuatro. Hasta Arturo ha levantado la cabeza, que está medio sordo de tanto por aquí. Las máquinas se han parado. Parecía una huelga. Como la del 93, cuando estuvimos siete días acampados a las puertas. Para nada. Puta mierda de fábrica. Me voy a morir aquí. Tragando virutas de veneno y sufriendo este horrible calor por unas pocas monedas. Los hombres se derriten. Lo he visto. Poco a poco. Luego Fidel me ha preguntado, “¿qué bonito qué?”. Y estos, esperando un gol de maradona o algo, a ver que le iba a contestar o es que si me había confundido. Y voy y le pregunto a Fidel que si no es bonito. Y me dice que es un culo, joder, que es para follárselo, un culo tío, ¿no lo ves?

Claro que lo veo.
Sé lo que es un culo.
Mi padre perdió un brazo por este país. Y este país no hizo nada por mi padre. Este país no hace nada por nadie. Siempre pensé que el mundo tenía que tener cosas hermosas. Lejos de aquí seguramente. Cosas de colores, cosas pequeñas que al abrirlas tuvieran dentro...cosas que brillaran. Cosa bonitas. El alguna parte lejos de aquí y ese cheque a fin de mes. Algo que no fuera esto. Mi esposa tenía un culo precioso. Mi casa estaba llena de cosas pequeñas que habíamos ido encontrando en el camino los dos juntos, cosas que brillaban. Estos se quedan en la cantina hasta que se caen de borrachos. Yo me iba a casa. Con Roberta. A follarme ese culo. A comer chocolate.
A escucharla decir tonterías:

-¿Cuántas veces te he dicho que el suelo está muy frío?
¿Centenas de millares?
¿Dónde vas sin calcetines?
¿A robar chocolate?
¿En vez de estar dormido?
¿O es que no es hora?
¿No te cansas de tele?
¿De jugar videojuegos?
¿Es que quieres matarme a disgustos?
¿Eso es que sí?
¿No vas a decir nada?”

A hacerla feliz con mis patrañas:

-En todas las fotos sales fea.
¿Sabes por qué?
Porque eres fea.
Te pones esos, zapatos, y son bonitos. Pero tú sigues siendo fea.”

...la ropa oliendo a limpio doblada en los cajones como cartas de amor.
Amor era el domingo, los jueves, marzo, un siglo.
Amor fue el rizo aquel y los aviones, de papel celofán por la ventana, las botas de agua y la piragua.
Amor fue su voz:

-Antes de mí...¿a qué soñabas?”.



2 de marzo de 2015

Caléndulas


La tarde era gris.
La tarde era gris y llovía.
La tarde era gris y llovía sobre mojado.
La tarde era gris y llovía sobre mojado un día más.
La tarde era gris y llovía sobre mojado un día más, como si el mundo fuera a derrumbarse.
La tarde era una mierda, y
siempre era culpa mía.
Mezclaos. Rozaos. Fundios con otros, sin acentos, sudad juntos, reid, perdonaos. Volved a nacer, perded las llaves, encontrad un camino, mirad dentro. De los ojos, de las gotas de agua, de los granos de arroz. De todo.
Y pensad en mañana. En que tal vez no exista.
Cerrad los ojos. Escuchad eso...Es la vida.
Mirad cuánta luz.
Caed. Tropezad. Siempre con alguien.

Hasta que alguien os eche de menos.


22 de febrero de 2015

Hace tanto que no olía el orégano...


A veces me pregunto que habrá sido de ellos.
Los echo de menos, porque en el fondo,
eran mis fantasmas.

¿Seguirá mi padre fumando allá en el cielo?
Porque mi padre fue al cielo. Estoy seguro.
No puede haber un Dios tan cabrón.

El miedo. Ese miedo. Miedo a saber la verdad.
Los espejos no pueden mentir. Lo tienen prohibido.
Se romperían.
Por eso nos escupen a la cara.
O por eso susurran, así bajito, hoy te has levantado muy bonita.
Depende de quién, se ponga delante.
Seguro que mi miedo, ese miedo,
va por ahí cerrando bares todavía, y hablando con la máquina del tabaco.

¿Que habrá sido de mí? De aquel mí.
Del asesino de guitarras.
Del hombre bisturí.
Del mercenario.

A veces me pregunto si aún le quedan lágrimas,
o se ha secado como un trozo de mierda.

A veces me pregunto si a vivir, se aprende tarde, y otras,
sólo tengo que acordarme,
de cuando lo más importante para mí, era siempre yo.