24 de febrero de 2017

Señor Patata



Veo gente gritar en la tele. Unos a otros.
Incluso les pagan por eso y
veo
Cisjordania o el norte de Ucrania o Libia
y todos esos frigoríficos vacíos. Sin mandarinas.
Sin un trozo de amor.

Aunque nadie está a salvo de nada
(Kennedy, 12:30 am de un día de noviembre)
y creo
que vivimos demasiado deprisa.
Sin contemplar los goznes de las puertas debidamente o
el proceso de fabricación de un tapón de corcho.

Tejemos una urdimbre.

Por eso existe dios. Para salvarnos.
Alguien tiene que hacer el trabajo sucio y,
se me ocurre que una cría de gatito es, tan hermosa.
En cambio una rata...
Es curioso quién condena al exilio lo
inservible.
Lo feo.
Y lo olvida.

En cambio esta derrota que me atañe
este saberse al borde casi de cualquier abismo
se parece tanto
a un cáliz de paz...

22 de febrero de 2017

Diario de a bordo


Salgo del trabajo y subo al coche y pongo algo de música y saco el brazo por la ventanilla y pienso en ti.
Tomo el ascensor y abro la puerta de la casa y enciendo la luz y pienso en ti.
Ceno una tortilla a la francesa con pan y mayonesa y pienso en ti.
Me lavo los dientes y pienso en ti.
Me pongo el pijama y pienso en ti.
Cierro los ojos
y pienso en ti.

Y cuando vuelvo a abrirlos, todavía no te has ido.

Hija de puta.
Hija de puta.
Hija de puta...


19 de febrero de 2017

Ruta 9



Podía haberse llamado no lo sé, Soledad, Patricia, Bernabé
o Calamity Jhones.
Pero era ella y se llamaba un día mi amor, y al otro
ya
no.
Y así, hasta que uno hacía plop o el otro pum o se echaban las uñas a la cara
o se jugaban
a cara o cruz la vida.
Aunque al día siguiente,
madrugaban sólo para amarse como si el mundo fuera acabarse precisamente ahora.

Pudiere habere sido siere si no hubiere hubido tanto de tan todo,
una historia de amor
pero lo cierto,
es que era una catástrofe
de inimaginables dimensiones.

Por eso nos faltaba el aire, a veces. Esas veces.

Podría haber sido una violeta, un pájaro, el Sol.

Pero fue ella, y ni siquiera era culpa suya.


15 de febrero de 2017

La espiral de fibonacci


Siento los ojos de Uma Thurman clavarse en mi nuca como dos
cubitos de hielo e imagino
qué frío el filo de una Hattori Hanzo
y
la voz de la chica de amarillo susurrándome al oído:
escribe o muere, soy
tu puta musa.

Cosas así.

O a veces los muertos se sientan a los pies de mi cama, mi padre, por ejemplo.
Pero no dice nada.
Aunque sé que está deseando que le ofrezca un cigarro.

Qué curioso...si, escribomurápidolasteclassuenancomopasosdeclaqué.

Si escriiiiiiiiiiiiiiiiiiiibbbbbbbbbbbbbbbbbbbbooooooooooo
leeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeennnnnnnnnnnnnnnnnnnnntttttttttttttttttttttttttto,
como
la
gota
de
un
grif...
...glop.

O me pregunto por qué llevan capa algunos superhéroes.
Y otros no.
O busco el norte en el fondo de una taza de café.
A veces ocurre.
Tú me pasaste una vez. Sin ir más lejos.

Quiero pensar que absolutamente todo es
tan hermoso.
Aunque lo cierto es que estoy hasta la polla de frases bonitas
no me refiero,
a ser feliz. Sino a intentarlo. Y llamarlo camino. Y al final, con un pañuelo blanco,
que esté el mar esperándome.



13 de febrero de 2017

Hago frío


El lunes vi una paloma caer como un avión en picado sobre el asfalto y cómo, medio muerta, de miedo, justo en mitad del paso cebra, fue de inmediato atropellada por un auto matricula H3985BBB que le pasó por encima y la aplastó como a una masa de pizza dejando en el cielo una nube de plumas y en el suelo un bonito dibujo parecido al test de Rorschach, para el asombro de muchos peatones que durante todo el día no dejaron de ver en la mancha a su madre muerta o a un ciervo o, una rana follando.

Iba a comprar un mousse para el teclado del pc. El otro ya no funciona. Me gustaba. Cabía en mi mano, como otras cosas a las que he amado.

Cuando pasé de vuelta con mi nuevo mousse dentro de una bolsita balanceándose del dedo corazón como un columpio, la mancha seguía allí y seguía siendo lunes y, subí las escaleras y abrí la puerta de la casa y encendí el ordenador y probé mi nuevo mousse y, qué bien, que funcionaba correctamente.


Antes de tirar a la basura el otro, me quedé mirándolo y le dije en voz alta, adiós, y gracias, y le di un beso en la frente y, lo arrojé al cubo y volví a mi escritorio y me senté y empecé a escribir que era lunes y que una  paloma...