15 de febrero de 2010

El primer escalón

-¿Qué haces?

-Es que voy como una moto Mari carmen, No veas …

-Tati quieto, guarro. “Callarse coño”. Lo ves, no dejas a nadie ver la película, que vergüenza. Me voy a ir, te lo juro. Me voy a ir. Siempre estás con lo mismo. Mira, que se te sale del pantalón. O me estás cogiendo una teta o estás jugando al fútbol. Qué bonito. Porque a ti eso te parece bonito, ¿ves?, te ríes, te parece precioso, Oeeeee oe oe oe, pues sois malísimos, que lo sepas, Oeeeee oe oe, por eso estáis en segunda, ay Paquito, qué hago contigo …

“Callarse coño ya, stia puta”

-Bájatelas más Mari carmen, que no me cabe la mano, joder, estás toda mojada tía, qué pasada.
-Mmmmmmmmm … no … no … mmmmmmm has dicho la mano Paquito … ay … bruto … mmmmmmm … Paquito dime que me quieres …




Nueve años más tarde.

Ding …
No abre la puerta una mujer, si no un bloque de hielo de metro sesenta y unas pestañas larguísimas.
Dong.

-Hola Mari carmen. Cuánto tiempo.

-Sí. Todo el tiempo.

-Lo siento.

-Exactamente, nueve años, tres meses, y diecinueve días. Y no lo sientes, sólo lo parece.

-He cambiado.

-Sin una carta.

-En cambio tú, estás …

-Sin una sola llamada. “¡Mami, ¿quién es?!”. ¡Nadie cariño!

-Sí, ese soy yo. Si te sirve de algo, en todo éste tiempo no he dejado de pensar en …

-Parí sola Paquito. Pasé noches y noches en vela, yendo al trabajo medio muerta, porque eso es lo que pasa Paquito, cuando te quedas, que tienes que ir sola al médico, sola a pedir un crédito, a pagar la luz o me la cortan, que ya van tres recibos, a llorar al baño, porque los niños no son tontos Paquito, sola de sola, de hecha una mierda, de ya no puedo más. Pero se puede Paquito, eso es lo que pasa si te quedas.
No. No me sirve.

-Puedo …

-No. No puedes. Estás muerto. Los muertos no llaman a las puertas. Y menos los ahogados.

-Podías haberle dicho la verdad, que soy un mierda.

-Podía. Pero le dije que eras capitán, de una fragata inglesa hundida en el Pacífico.