22 de febrero de 2010

La mitad del cuarto de física cuántica

Un momento.
(…)
ya:
era Julio.

Y yo qué sé
cosas de Julio
y que sin mí, se muere.

Pues te jodes.
No haberte ido.
ya sé ya sé, que la puerta estaba ahí
pero no lo decía en serio, joder.

Y luego está eso, lo bruto que eres
“¿Prefieres que te diga que pareces una Sinfonía
o te como el coño?”
Ay Julio, eres un niño.

Un momento.
(…)
ya:
A tomar porculo lo he mandado.

Si me quisiera ya estaría aquí.
Arrodillado.
Con esa cara de tonto que tiene.
Que me lo como.

Si llama otra vez no lo cojo.
Yo no soy una niña.
Soy Samy, diseñadora de muebles de cocina.
Y accesorios.

Me ha costado mucho llegar a ser nada
quiero decir, yo
o lo que sea yo, pero es mío
y me gusta.

… pero tu me enciendes y me apagas como a una lamparita
como nadie
mi Julio de ojos tristes
mi niño grande …

Que tengo carácter, claro, claro
y tú eres San Pancracio.
Será por el trabajo que me das.

No llama.

Si estuviera aquí podríamos discutir
mandarnos a la mierda y esas cosas
de enamorados.

Si no llama es porque no me quiere.
Qué cabrón.
Yo llamaría.
A la puerta llamaría
y me tiraría en sus brazos
y lo mordería
y lo rechupetearía
y le daría mi lengua para que se hiciera
un cinturón.
No llama.
Qué cabrón.