4 de febrero de 2010

Y la Nancy negra

Y aquel día fue el que vino a recogernos al colegio mi tío Rafael, en vez de nuestra madre como siempre, y nos dijo que la hermanita, se había ido al cielo.

la niña vomitaba todo lo que comía. tenía seis meses y se llamaba Fátima.

Y entonces Adelina le preguntó a mi tío Rafael, que cuando iba a volver.
Y mi tío Rafael se quedó callado.
Mi hermana Adelina rompió a llorar y a decir todo el tiempo que no que no que no, y que no, que su hermanita era suya, que quiero ver a mi hermanita que quiero ver a mi hermanita, y las gafas, se le empañaban todas, y los mocos, le llegaban al suelo, y mi tío Rafael, la levantó del suelo y la cogió en brazos y mientras caminamos hacia casa, le iba diciendo que no llorara, tonta, que el cielo era muy bonito, con columpios, y caramelos y muñecas -“¿Y la Nancy negra?”-, y la Nancy negra.

Yo había leído revistas. Sabía cosas. Sabía que el hombre había ido a la Luna, y había vuelto. Sabía que era una dicotiledónea y dónde estaba Praga y cual era el peso atómico del hierro.
Revistas de mayores.
Y me había fumado la colilla de un cigarro en el bautizo de un primo mío.
Sabía hasta de dónde venían los niños y esas cosas.
Mi tío me miró y yo le miré y como mi tío me miraba con cara de que no me mires y no digas nada y callaté, “o", yo dejé de mirarlo y no dije nada y me callé, y él, siguió contándole a mi hermana que del cielo no llovía agua, que eran las lágrimas de los ángeles cuando lloraban- “¿Y por qué lloran?”, de alegría, de alegría, ¿y los truenos qué son? caquitas, caquitas de los ángeles, cuánto pesas cariño, ves, ya no lloras… -“Quiero ver a mi hermanita”-, luego, luego, mira, un globo.

Estuvimos tristes muchos días, porque aunque la niña lloraba mucho porque siempre le dolía la barriga, la echábamos de menos y olía muy bien.
Mi madre se dejó el pelo largo.
Aquel año, tuve entre mis manos el número uno de Spiderman.
A mi hermana Adelina, le pusieron una prótesis dental, porque dormía con el dedo gordo metido en la boca.