15 de marzo de 2010

Yo profano

Pero al día siguiente
ya no te acuerdas
ni de los negritos de África
ni de ninguna guerra
ni de su puta madre.

Y claro, mañana
siempre es otro día
mañana es mañana, Dios dirá.

Pero Dios nunca dice nada
si acaso, lo insinúa
y te mete un Tsunami por el culo
un terremoto en la Guayana
un atentado en Pakistán
una bronca con cuatro navajazos en un bar
y de nuevo
te pones a pensar en los demás
y te sientes culpable
y te condenas
y te avergüenzas de ser un ser civilizado
que tiene un seguro social
una raqueta de tenis
una nevera
un grifo.

Creo que Dios también se equivoca.
Y que mañana
sería una bonita palabra
si fuera cierta
creo que el hombre y su maraña
¿no es evidente?
se pasan la última oportunidad
por el forro de los huevos.