22 de abril de 2010

El día que Gary Cooper me escupió a la puta cara

Somos hordas buscando con los ojos mientras llega el autobús
la tarjeta dorada
de Willy Wonka
el uno en el otro.

Pero tú
así dejando ver lo que te anida
la ubre
de una Constelación desconocida
te pareces a nadie
bajo esta lluvia inesperada, como lo es todo
cuando todos los gallos de pelea de Tijuana
parecen arrancarme de su sitio el corazón
y a punta de pistola
arrastrarlo por el suelo hasta tus pies para que hagas
una hoguera.

Bill Chapman Mulligan tercero
ya era, ciego antes de tocar el saxo en esa esquina
va a darle igual si somos el Vesubio
pero tengo una moneda
si quieres
bailamos este charco
y en vez de al autobús
subimos al tejado como gatos.

Perdemos el último a Wisconsin
te doy un beso Spider
colgado del cartel de un badulake
el mundo da otra vuelta sin nosotros
y a tientas, me preguntas que si tengo
un Cadillac Deville descapotable
o algo que te lleve a ningún sitio
con una gran bañera que rebose
de Pinot Noir.