8 de abril de 2010

Hostia puta ya

Pues vete a una montaña, me dijeron. Y eso hice. Y ahora, vienen a mi montaña a darme por el culo.
Es que no me gusta la gente. Y por eso soy un hijo de puta, un ser horrible y sin sentimientos, una mamona de mierda y cosas como esa. Pero lo que soy, es diferente.

Y ser diferente duele que te cagas. Eso si es una mierda. Aunque es lo que soy, y a estas alturas, lo prefiero, ya, he intentado ser de otras muchas maneras para evitar ese dolor, qué coño, no me gusta el dolor, esos juicios sumarísimos que la gran masa ovejuna le hace a lo que no es como ellos, da igual que no hayas matado en tu puta vida una mosca, te ponen una venda en los ojos y te fusilan. Quitadme la venda de los ojos, coño, que no me da vergüenza ser lo que soy, ni no tener una puta hipoteca y vivir de alquiler, ni un gran coche, ir andando a todos sitios me encanta, me gusta caminar, trabajo, tengo dinero, pero no quiero un puto coche porque no me hace falta llevar a cuatro niños a ningún sitio, porque niños, no tengo, oh sí, es que es ley de vida tener niños y entramparse hasta los ojos, comprar mucha ropa cara e ir a la peluquería y estar guapa y bronceada, y una mierda, ley de vida, mi vida es mía, y es lo único que tengo, y ahora, vienen a mi montaña, a venderme otra vida que no quiero, a convencerme ¿de qué?: “No tienes televisor”, me dicen, para qué coño quiero un televisor, “No tienes amigos” , me dicen, pues no, ¿quieres ser mi amigo?, seguro que no, no te gustaría tener un amigo que se caga en los ases del balón, no está bien tirar todo ese dinero, es, inhumano, ni matar toros, oiga, qué me cuenta, es matar, joder, no es comida, es matar por la cara, y esas señoras vestidas de mantilla en la Semana Santa, Santa los cojones, dan miedo coño, no he visto un Santo en mi asquerosa vida, los cojones Santos, o, “Buenos días Buenos días, qué tal qué tal” , ¿qué tal? , te importa un carajo qué tal, lo que pasa es que preguntas por preguntar, por ser amable, pero yo no soy amable, qué tal, los huevos, mentira, todo mentira, bueno, todo no, las flores no son mentira, ni el agua de los ríos, ni los pájaros, y no, no soy maricón porque me gusten los pájaros, y menos poeta, mucha libertad, y luego a los maricones los llamáis maricones, y a las mujeres, putas, una mierda igualdad, las mujeres ganan menos en el trabajo, y en todo lo demás, esa es la igualdad de cartulina que me traen a mi montaña, mentira, todo mentira, te levantas y mientes, y así hasta que te acuestas, y cuando conoces a alguien que no lo hace, huyes, y si no puedes huir, te lo cargas, no me gusta la gente, no, seré un cabrón.

A la mierda.