16 de mayo de 2010

Atomic Blue Band


Me gustan los bichos. Ver como una mariquita abre las alas en la punta de mi dedo y emprende el vuelo, adiós, ten cuidado con los mirlos y vencejos.
He pasado el aspirador en la terraza con cuidado de no deshacer la fila de hormigas, de no tragarme ninguna de esas bolitas, que en realidad son bichos con muchas patitas. Sé que hay una lagartija mirándome, desde algún sitio. Y han vuelto esos enormes insectos con alas que se meten por donde sale el agua de las macetas, por el agujero de abajo, y ahí hacen un nido.

Me he sentado a mirar el montoncito de tierra que han expulsado justo debajo del tiesto del rosal. Se meten ahí, por el agujerito, y excavan, y crían sus larvas. Entran, salen, y el rosal se muere.
No es tierra, lo que hay debajo del tiesto del rosal. Son cenizas. Las cenizas de mi padre.
Paso el aspirador y absorbo la pequeña montañita de cenizas.

Vuelvo a sentarme al Sol, recostado en la pared. Cierro los ojos y me pongo a pensar en qué sitio viven los que amamos, pero ya no están. Sé dónde. El humo del cigarro se va volando hasta que desaparece. Ten cuidado con los mirlos y vencejos. Cuando yo muera también morirán un poco más los que aún viven dentro de mí, al tiempo que yo empezaré a vivir en otros. Debe ser triste y horrible que nadie te haya amado, y mueras de una vez, sin dejar rastro, debajo de las ruedas de un camión.

Pienso en Monique.
Con los ojos cerrados pienso en Monique y me pregunto si es feliz. Si estará embarazada, si la estarán besando, si existe alguien en el mundo que se coma sus tetas como yo.
Seguro que sí.

Te hubiera bastado Monique con mirar mis manos.
Cuando me muera no estarás a mi lado. Me da mucho miedo. Creo que es la cosa que más miedo me da de todas las cosas que me dan miedo.
Vivir sin ti ha sido duro todos estos años. Pero Monique, morirme, va a ser muy jodido, y además, dijiste que cuando eso pasara, meterías mis huesos en una caja de zapatos y los pondrías debajo de la cama. Puedo hacer que alguien te los mande a Boston. Si es que aún vives en Boston.
Qué tontería.

Quiero cambiar el mundo Monique, y tú no estás.