13 de mayo de 2010

Atropina mon amour


Con la pata de una mosca y un bidón de mercromina
pinto que te quiero en el K7, cara norte, si lo ves
cuando aterrices,
llámame al sin-ti-las-cosas-sólo-son-lo-que-parecen,
o déjame un mensaje en el buzón
después de la señal de estoy sembrado,
un rosal en la tetera.

Boto una flota en la bañera cada día
de barquitos con letra Typewrite New Roman,
submarinos de latas de tomates,
y un buzo que antes era Geyper-man.
Si vuelven, me hablan de la Atlantida,
del Mar de los Sargazos, de Ukabuca,
si acaso, de un mechón de tu cabello
y luego callan, apretando los dientes como héroes.

Le he puesto mientras tanto tu nombre a la almohada.
No besa igual; pero tampoco me lleva la contraria.
La casa es un acordeón conmigo dentro.
Miro el reloj, colgado en la pared como un verdugo.
Le pregunto a la escoba que si baila.
Me asomo a la ventana, por si acaso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario