27 de mayo de 2010

Comercio justo


¡Aquí, aquí, pásamela pásamela!

Pero nadie te la pasa. La pelota va de aquí para allá como si tú no existieras, tú sólo estas ahí porque faltaba uno, tú eres el niño que se come los bocadillos de chocolate que su madre le da por la ventana, el que nunca le levanta las faldas a las niñas, el que aprueba los exámenes, no te la pasan porque no dices tacos ni te das puñetazos con el equipo contrario, y porque la única vez que tuviste la pelota, la cagaste, por gordo, y porque te faltaba el aire a medio campo, y eso, no vale, lo que vale es marcar goles, como sea, y como sea, vas creciendo y nadie te la pasa, a la chica, le gustan los piratas, y tu mejor amigo, es una tortuga que tenías cuando chico, a la que le cuentas cuánto te gustaría ser como los demás, bruto y desalmado, para saber que se siente cuando tienes la pelota entre tus pies y cuando chutas y el balón como una bala traspasa las líneas enemigas, pero tú, qué sabes de enemigos, sabes de hacer aviones de papel que lanzas al espacio sideral, a los confines, de esos planetas que salen en los libros, sabes de pompas de jabón, de cómo hacer un hormiguero en una lata de tomate, pero no sabes encender ni un cigarrillo, ni colarte en el cine, ni cómo es una teta, y como sea, creces como crecen las plantas en las grietas, como pueden, sólo y sin agua, y bajo un sol abrasador te sobrevives, un día, y otro, y acabas siendo secretario de la mierda en un trabajo donde nadie te conoce, el gordo, ese, el que no habla, y no hablas, aunque tengas muchas cosas que decir y tantos goles en las piernas por marcar y tanto afán, por saber de unas manos que te bajen la bragueta, qué se siente con dos platos en la mesa, ¡aquí, pásamela, pásamela!, sí, te derrumbas, y tus ciento muchos pero muchos muchos kilos hacen plof sobre una cama enorme y Daliniana, y boca arriba, mientras fuera el mundo gira, te sacas la polla y te corres sobre el mundo, y esparces tu bondad, por todos los rincones de la tierra.