3 de mayo de 2010

Contra la pared

Si el agua que llueve en los poemas
lloviera en el Sahara, si en vez de en un soneto,
las rosas brotaran en Somalia,
la luna en una celda,
si la nostalgia fuera,
un postre que los niños se comieran con las manos,
si ondearan, los versos blancos en un mástil,
si las metáforas sonaran en la radio,
si las espinas fueran pelo de muñeca,
la sangre, toda la sangre
en vez de alejandrina fuera un río
de vida,
una fiesta en la UCI y los quioscos,
si el amor fuera cierto, no un suspiro, un monumento,
si el silencio
no se truncara siempre con palabras,
palabras
palabras,
si no se maquillaran con hipérboles las putas,
las princesas con símiles, epítetos,
las vírgenes con verbos transitivos,
y fueran sólo carne
una plaga en la tierra, de belleza,
si el otoño flotara en la bañera,
si un Haiku se sorbiera con pajita,
la rima fuera un cucurucho,
la métrica un deporte al aire libre,
si fuera que
de un solo trazo se pintara ser feliz,
que con patas de araña y un tintero
se obrara el milagro de la risa,
de brindar con la vida,
de morirse tranquilo,
si fuera, si fuera que,
entonces dejaría,
te lo juro, poeta,
de alzarme contra ti.