7 de junio de 2010

Canallas


Miedo a que estés y a que no estés,
miedo a que seas, a que no existas,
a todo,
lo que lleve tu nombre:
la ropa colgada tras la puerta,
la puerta
el pomo de la puerta,
una lata de sardinas,
una escoba, un tenedor,
yo qué sé, todo.
Que debe ser enorme digo yo,
como un puto planeta.
Con nubes y ríos y eso,
y un presidente y cacao en polvo y
vías del tren,
y vacas,
y manzanas.
Y un río.
Eso ya lo he dicho.

Y tetrabrick de leche desnatada.
Para el cacao, es que el cacao solo...

Dirás, coño, qué tío.
No. Qué tío no.
Hazlo tú.

Despiértate sudando porque estás;
pero dormida, dormida y en pelotas.
Y cualquiera te despierta.
O tienes fiebre.
O sueñas que un rinoceronte te persigue.
O hablas dormida: “Cabrón”. Qué linda.
O levitas, sí coño,
eso que haces
cuando mueves las pestañas: que te alzas.

Y si no estás, ay, si no estás
-sí, ay, ¿qué pasa?-
es que me muero
-que no me muero-,
que se me olvida respirar
-bueno, no sé, así, lo mismo-,
que como que me desbarato
-lo mismo sí, lo mismo me muero-,
ya sé, ya sé,
soy gilipo...¿me dejas que te quiero tanto?

Y además eres,
que si no fueras,
no serías, pero eres.
¿Y yo qué culpa tengo?, dirás tú.
Pues yo tampoco.
A ver adonde reclamamos.

Eres mi mechero en el concierto
Y sí, y eres lista.
Eres mi mantita de la suerte.
Y sí, claro, tomas tus propias decisiones.
Eres un arroyito, uno que canta,
(y sí, siempre tienes razón), entre paréntesis,
eres no sé, no me lo explico,
(y si no te la inventas)
un vendaval, una marea,
una patada en los cojones
(el caso es que yo nunca tenga razón),
respirar sí, pero eso
te juro que nunca se olvida.

Y si no fueras, si no fueras...
Si tú no fueras yo tampoco.
¿Pa qué?
Pa na.
¿Y eso de seguir y tal y tal
y que la vida es tan hermosa?
¿Sin ti?

No
me creo
na.