8 de junio de 2010

Nos


-¿Tú sobrevuelas mis notas, o las lees?

-Hice un vuelo rasante sobre esa.

-¿Hace cuánto?

-Un rato. Mira, un globo. ¿Dónde irá?

-Hará un siglo. Porque se te ha olvidado. Yo no veo que aquí haya, chocolate.

-Ah...

-¿Ah? Es muy difícil. Te dejo una nota para que traigas chocolate; pero es muy difícil. Te la dejo porque pienso que me quieres, yo te escucho decir que me quieres, sorda, no soy, a lo mejor ciega, porque tampoco veo estropajos nuevos, que estos parecen ya una mierda seca, estaré ciega, pero sorda...

-¿Tú sabes dónde van los globos?

-Yo sé que me cago en el día que te conocí. Eso sé. No. Yo qué sé dónde van. Estoy cansadísima, mi jefe es un cabrón, y tú, tú, joder, tú eres tú, siempre tú, nada más tú, no puedo con la vida, te lo juro, me voy a ir al médico y le voy a decir, mire usted, es que yo tengo un novio, de esos modernos, que son encantadores sabe usted, con una sonrisa que te los comes, que sí, y esos ojitos de ratóncito Pérez, y ese, culito doctor, y, bueno, que me tiene hasta el coño, que me de usted una pastilla, y de colores, y con un nombre largo y complicado, usted sabrá, pero yo de aquí no me voy hasta que me lo solucione, porque digo yo, doctor, ¿tan difícil es bajar a por tomates, comprar el pan...

-El pan si que lo he comprado. Joder, cómo te pones. Ven, mira, mira que alto, al sur, yo creo...¿sabes dónde está el sur?

-Antonio...

-¿Sí?

-Eres tonto. Te lo juro que eres tonto.
Si te dejara una nota diciéndote que me voy a morir mañana, ¿qué?.

-¿Qué, de qué?

-Que me moría y ni te enterabas, y me quedaba muerta. Eso.

-Tú no te vas a morir nunca.

-Antonio...

-Sí, ya lo sé, te importan una mierda los globos.