11 de junio de 2010

Porfi nº 1


Unos días te quiero matar
y otros días te quiero morir.
Pero te quiero,
y aunque no sea lo único importante,
es lo único que tengo.

Y tabaco.
Sin tabaco seguro,
que no me quedo.
Bueno, que te quiero.

Hoy me he mirado en el espejo,
y vaya mierda.
Y tú vas y me pones una capa:
Tachán tachán...
Volar no vuelo;
pero meto unas hostias que lo flipas
porque yo, por ti
ma-to.

Sí me la chupas
mañana te hago un poema de verdad.
Uno con flores y un final feliz,
que rime y todo.

“Cabrona, que no me llama”,
así me tienes,
hablándole a los techos, que por cierto
¿sabías que los techos
nunca se acaban?

Me acuerdo de las veces que dije te lo dije,
y me arrepiento
y abro mucho la boca
a ver si me cabe “ahora te jodes”.

“Cuando la tierra se abra y nos separe,
yo me voy a reír, y tú no”.
Dije.
Pues yo no me río.
Es que no tiene gracia.

Unos días te quiero matar,
y otros días te quiero vivir.
Tengo el puto teclado
lleno de migas de galletas.
Porfi, quiéreme.