24 de junio de 2010

Unicelular


-Hola.

-¿Hola? ¿Y mi beso? ¿Y tu boca contra mi boca haciendo shurch shurch shurch y tu saliva y mis dientes mordiéndote los labios? ¿Y tus pies de puntillas? ¿Y yo abrazando tus caderas y trayéndote hasta puerto y tú clavándote a mi pecho con tu pecho?¿Y el confeti y los globos y las tracas de petardos? ¿Y el olor de canela? ¿Y nosotros?
¿Hola?
Ven aquí. Que te voy a dar yo hola.

Cinco minutos más tarde...
Mejor seis.
Bueno, después. Cuando sea.

-¿Quieres otro té? Qué bonita eres. ¿Puedo llamarte tonta? De vez en cuando. Es que me hace sentir, no sé, alguien. Cuando uno no es nadie, con dos cositas es feliz.

-No. Quiero bajarme otra vez de ese tren y que otra vez me digas hola. Y otra vez, y otra vez.

-Pues yo te voy a llamar tonta de todas maneras. Es así. Lo llevo dentro. Pero por lo menos, pregunto.

-Que no, que no quiero té, digo.
Te dejo que me llames tonta si tú me dejas que te llame gilipollas. Ahora no tengo ganas. Es que me tiene que salir.

-Ah. Vale. ¡Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!¡Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!

-¿Y eso?

-La hora de comerte la boca en plan canalla, aquí, delante de todo el mundo para que se mueran de la envidia y del asco que vamos a dar.

Después. Cuando sea.

-Cuántas estrellas. Me gustan las estrellas. No conozco a muchos hombre a los que le gusten las estrellas sabes...

-A mí me encantan. En la sopa sobre todo. No, si tú mira estrellas lo que quieras. Aprovecha. Que no vas a ver más estrellas en un mes. Te voy a sacar las tripas como en las películas de zombis. ¡Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!¡Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!

-¿Y eso?

-La hora de que me da igual todo lo que no sea tú. Te vas a cagar. He traído la llave inglesa, por cierto.

-Sabes...

-No.

-Eres la luz de mi vida.

-Ya será menos.

-¿Ves? Ahora sí que tengo ganas de llamarte gilipollas. Es que me sale solo vamos.