19 de julio de 2010

Código rojo


Pues ya que lo dices,
sí, quiero,
muchas cosas.

Quiero que seas Billy Bob Thorton,
y me invites a un Bourbon en la barra,
y me lleves en taxi a Cayo Largo,
y que antes de bajarme las bragas hasta el suelo,
me digas que soy, en plan Jhon Cusack,
la mujer más bonita del mundo.

Quiero París. Entera. Para mí sola.
Y si arde, que sea por mi culpa.
Quiero un geiser.
Y una sirena. De barco. Para hacer buuuuuuuuuuuuu
cuando me acerco, y me ates los cabos,
los cabos sueltos a un noray,
y me duermas y me veles como a un vino,
la humedad de una bodega.

Quiero ser el pan de tu Hog Dot,
que me atravieses,
como Guillermo Tell atravesaba las manzanas,
quiero la moto de los Chichos,
y enseñar mi tatuaje en el tobillo,
agarrada a tu cintura.

Quiero que te calles cuando hablo.
Que me dejes hablar.
Que te calles te digo.
Así.
Buen perrito.

Quiero un camión de chocolate.
Y Lacasitos.
No. Los Lacasitos son Lacasitos.
No es lo mismo.
Y paz. Si puede ser toda la vida,
como cantaba Lennon, en Imagine.
¿Decías algo?