1 de julio de 2010

El hombre guisante y la mujer que hasta vestida de pastorcita parecía una puta

Quiero hablarte de amor, ¿sabes?, me preocupa el tema; pero, como quedamos en eso, de ser sinceros, la verdad, es que se me sale de los calzoncillos cuando pienso en ti, que me asoma digo, la punta de la polla.
Pues me siento culpable: me crié en los andenes de estación y llevo lluvia en el alma y con mis manos, toco el volumen de las cosas, y las comprendo, y todo ese rollo. Y claro, esto así, entre las piernas, no sé si es amor o qué, sí, yo te veo, cierro los ojos y te veo y digo, cómo me gustaría que fueras el amor de mi vida, y luego me miro esto y lo único en lo que pienso es en que te la quiero meter hasta que toque fondo coralino. Y digo: pues será así. Y me estremezco.

También quiero cosas de tu boca.
Y que si alguna vez piensas cambiar, que un día, ya no seas como eres, me dejes una pistola en la mesilla.
Siempre pensé que moriría como un héroe.

Si cambias ya no sabré cómo quererte, ahora, aunque no sepa nada, te miro y sé que hay algo que estoy haciendo bien, me sale sólo, así que supongo que también, por eso se me pone como un palo, porque mi polla, también te quiere, como mis manos, como mis labios, como cuando respiro y sé que estás cerca.

No sé muy bien qué es, ya, el amor de mi vida.Siempre he creído que no existe, vamos, que lo sé, porque lo he buscado mejor que mi madre los tickets descuento del supermercado, que al final los encuentra, pero yo, del amor de mi vida, sólo he visto el luminoso de neón.

Hay quien quiere un Porsche Carrera 911. Escribir un libro. Tener tetas. Adoptar un niño chino. Graduarse en hijoputa. Salvar ballenas. Tirarse a un pozo. Mirar nubes. Que le pongan el nombre de una calle.
Yo quiero entrar por la puerta esa que dice: “Pasen sin llamar”. Porque supongo que eso es que te quieran. Que siempre estés ahí. Que yo, llamar llamo, si quieres, pero es que como veo la puerta así, entornada, y detrás estás tú, a lo tuyo, y como, si me quedo en la puerta del amor me dices “pasa, te estaba esperando”, pues eso...

Te miro y me cago en lo imposible.
Creo que le daría de hostias a lo imposible.
Tú eras imposible y mira ahora.
Así que voy a mandar a tomar por el culo a lo imposible.

También creo que eso del amor de mi vida es una chorrada. Lo vi en una película.
Ya sí.
Ya quiero más.
Y menos que el amor sea una batalla.
Quiero una cosa sin nombre. Más grande que todas las galaxias que veía en los libros del colegio, algo que haya sido creado única y exclusivamente para mí, único, y a lo que todavía haya que ponerle un nombre.
He caminado mucho.
Ya quiero más. Algo gordo, muy gordo.

Tal vez, por eso, todo yo me estremezco sólo de pensarlo.