1 de agosto de 2010

Acaso me depare


Que cosa tan horrible, Aranda,
me pasa,
que no soy feliz,
que no conyugo conmigo si no es para,
delinquirme,
sobornar mis escrúpulos,
ay Aranda cuando era,
menos civilizado, más astuto,
y no esto, haz memoria,
de las tardes que pasamos devorando
aquellos libros,
el horizonte Aranda:
el horizonte era nuestra próxima meta,
sí, me pasa,
que me he traicionado,
que cobro demasiado,
que ya no me preocupo,
de nadie,
me pasa que,
me limpio el culo con dinero,
y el alma
con unas vacaciones en Jamaica,
y,
luego lloro, lloro mucho Aranda.
Por los niños que mato cuando firmo
una fusión empresarial,
por,
te decía que...no importa,
tú aquí, en el pueblo, Aranda,
no sabes de extramatrimoniales,
ni de piscinas cubiertas ni césped importado,
tú, amigo mío,
sabes de berzas y gallinas,
sabías, quise decir,
perdona,
pero no me acostumbro,
a hablarle a una losa con tu nombre,
ni a este trinar de pájaros oscuros
ni al negro de la ropa que me he puesto, Aranda,
para tu entierro.