21 de agosto de 2010

Manera de vivir nº 17212


Tal vez duerma esta noche,
o tal vez no.
El médico me ha recetado unas pastillas,
azules,
y me he tomado el bote entero,
con una coca-cola, y algo de queso.

Después, me he levantado
a mear y de paso,
a ver si quedaba chocolate en la nevera.
Y la he visto otra vez, desdibujada,
sobre la mesa,
doblada como un cáncamo,
y el cuchillo grande clavado en la cabeza.

Mi dulce Ashlie, mi vencejo...

Nuestra palabra clave esa noche era vainilla.
“Dilo”, le dije una, una y otra vez.
Se había puesto unos tacones,
de quince centímetros
y tenía los labios,
pintados del color de las paredes.

Mi dulce Ashlie, mi vencejo...

Qué frío no tendrás tan al fondo del muelle,
sólo con esos altísimos zapatos
bajo el agua,
negra de la Bahía de Cochinos.