22 de agosto de 2010

No soy simétrico


Me clavaría un tenedor en las pelotas por Penny.
Hoy he visto un gnomo en la lavandería.
Debajo de la lavadora.
Se me cayó una moneda.
Tenía ropa que lavar.

Baltimore. Once de la mañana del cincuenta y siete:
“Penny Lane, te quiero tanto...”.
Helsinki. En este momento:
“Ray tenía los labios gruesos y brillantes,
te lo he contado.
Le gustaba hacer crucigramas”.

Mi padre me llevó al teatro chino,
a ver un coño, el día de mi doceavo cumpleaños.
Eran guapas; pero me recordaban a mamá.
Aunque a mamá nunca la vi bailar.

Me alisté en la marina.
Un tallo, tierno de soja. Ese era yo, y Francia,
lo sabía.
La busqué en cada puerto.
Hice, bastantes crucigramas.

Helsinki. En éste mismo instante:
“No como a ti, mi vida;
es sólo que hoy,
hace mucho tiempo”.
Baltimore, en el cincuenta y siete:
“Mi madre no deja de decirme,
que nunca saldrás de la fábrica...”.