26 de agosto de 2010

Paralelos y rectos como rayos de sol


...de todos estos años,
me iluminas aún, de todavía, incandescente
por dentro como una candelita a pie de playa.
Como el casco de un minero,
como un faro de bici como,
la luz de los mecheros
en un concierto de los Rollings,
como la bici roja el día de reyes,
como a un yonki unas Nike nuevas,
una lagartija el neón de la farmacia,
como a un cajero de la Caixa:
fosforescente como un cromo de Phoskitos,
en la más absoluta oscuridad.

¿Si no tú,
quién,
que ni con un lanzallamas me encendiera,
acaso,
pasará el mismo tren?
¿En el mismo segundo?
¿Con los labios pintados de rojo?

Así a lo lejos, parecías,
bordada a mano con orquídeas en el cielo,
de la noche de un cine de verano.

Y vivir en pretérito,
y aprenderme tus manos.

Cuando esta vida acabe
quiero otra,
otra contigo,
donde no tenga que apagar la luz para quererte,
cerrar los ojos ni decir,
“Casi-puedo-olerte”
tras toda esta niebla,
más allá del puente.