18 de agosto de 2010

Todo recto


Soy un a cáscara,
de nuez,
vacía,
con una vela blanca flotando en el bidet.
Un caballito de tiovivo,
girando sin sentido común,
una hojita de árbol sin árbol,
una mano que explora,
el viento entre los dedos.

Se me ha olvidado caminar sin ti.
Se me ha olvidado para qué,
sirve la boca.

Vendrá otra Era.
Mientras llega,
me abrazo a los cojines del sofá,
y a oscuras,
me dejo llorar lo que me dueles.

¿Acaso el mar no es mar?
¿La piedra piedra?

Y claro que la vida nunca es justa.
Pero yo sí,
por cada lágrima,
me debo un paso más hacia delante,
por cada plato de comida que dejo enfriar sobre la mesa,
por cada pelo de la barba que me sale,
me debo la vida en otra parte.