1 de septiembre de 2010

Cool man


Los tipos como yo no deberían existir Puffy
-ni siquiera sé por qué le he puesto Puffy al puto perro-.
Mírame, voy pidiendo tabaco por la calle,
y me importa una mierda si un niño tropieza,
y se da con el suelo en la boca,
la verdad,
es que en lo único que me fijo,
es en el culo de la madre.

Me echo de menos, no creas.
Antes de que la vida me pasara como un tren por encima,
pintaba piedras y hacía casitas para pájaros;
iba al cine,
me duchaba. Más a menudo.

Aquí Puffy, quieto.
Esta esquina es buena.
Nadie deja caer al suelo
menos de cincuenta centavos.