4 de septiembre de 2010

Imaginarium


Que el esfínter se laxa,
se abre como un estuario,
y un abanico
de flores le sale por la boca,
mientras presagia en la nuca que detrás del aliento,
viene un circo de arañas con las manos,
y un río de lava por la espalda,
y la electricidad.

Tras,
me bienviene a sus senos oportunos,
a cambio de que un hilo de mi voz,
parezca en plena noche la cola de un cometa,
titulándola fuente de mi Esmirna,
capitel jónico,
flama, pequeña omnívora.