8 de septiembre de 2010

Insectos


Me he quedado encerrado
en el ascensor con Paula.
Quiero follarme a Paula.
Automáticamente.

Un día le pregunté a un tipo,
“¿y en qué trabajas?”, y me dice:
“Entierro muertos”.
No los vas a enterrar vivos, razoné.

Pues eso.
Que Paula es que está buenísima,
y no se puede pensar en otra cosa.
Paula es muy divertida. Está en la sexta planta.
Tiene un despacho.
Dos hijos.
un máster, colgado en la pared.

“Espero que venga pronto la electricidad”
Dice.
“Yo no”, elucubro.
Yo lo que quiero es que te quites las bragas Paula.
Que te me subas encima y me hagas cosas guarras.
Y correrme en tu boca,
y que te lo tragues, discurro,
y te limpies con el dorso de la mano y te arregles el pelo,
y se te quede cara de gusto y salgas de aquí,
guapísima, con los labios hinchados, reflexiono,
y los pezones como dardos.

“Tiuuuuuuuussss”
A la mierda los planes.
La luz.
Otra vez será.
La quinta. Me bajo aquí.

Oye Paula, le digo,
a ver
si algún día, tomamos café.