29 de octubre de 2010

Grillos


Y hablarte del cielo y sus estrellas y engañarte
señalando planetas que me invento que se llaman
no sé como;
pero suenan bonitos y tú sigues con los ojos las estelas
que dejo en el humo del cigarro,
cuando te muestro una constelación,
mientras mi brazo resbala por tu hombro
y te acerco unos centímetros a mí para hablarte al oído de...,
una galaxia tan lejana, que ni la ves, que entornas los ojos como ascuas,
y me preguntas que por dónde y yo te digo: aquí,
en esta boca mía y tú,
que mía no,
y me muerdes y las velas,
bailan zig zags y una marea,
de luces y de sombras nos recuerdan
lo frágil
que es el amor sin un volumen,
un sabor que ponerle, una cadencia,
un rostro.
Calor.
Y me besas.
Y con tu beso, me hago media vida.