3 de octubre de 2010

Precisamente estaba observando esa posibilidad


Mi madre nunca me abraza.
Nunca abraza a nadie.
No parece una madre.
No tengo que esperar que muera,
para echarla de menos.

¿No tienes a veces la sensación de que
serías capaz de sacarle a alguien los ojos,
por conseguir lo que quieres?

Yo quiero un jardín que mire al Mar y un árbol que dé sombra,
y quiero,
sentarme en zapatillas a tomarme un café en la cocina y,
ver por la ventana como el mundo gira y gira sin mí.

No tendría un gato.
No necesito un gato.

Mi madre hace cosas, sí.
Por ella.
Lamento, no ser perfecta.
Pero no soy mi madre.

Me encanta este silencio...
Yo y mis sueños.
Supongo que es justo que quiera ser feliz.
A pesar de,
en fin,
no voy a enumerar zonas en conflicto.
Todo el mundo sabe cómo es por dentro.

Ni teléfono.
Tampoco lo necesito.

Sí.
Claro que estoy viva.
Eso del espejo, tan bonito,
soy yo,
la única persona del mundo,
a la que nunca le mentiría.