21 de noviembre de 2010

Al dente


Yo no le hablo a mi vibrador.
¿Tengo cara de idiota?
Todo es perfecto así. Sin ti.

Me he quemado con la plancha el tatuaje de la teta.
Ahora tu nombre es una cicatriz.
No me dolió.

Es todo lo que puedo contestar a tu pregunta.
No he tenido tiempo de echarte de menos.
Ser mujer es, en fin, no lo entenderías.

No.
El martes tampoco puedo.
Inténtalo en otra vida.

Cuando cuelgues,
nadie va a darse un tiro en la boca.
Nunca tuviste tantos huevos.

¿Sigues ahí?
Supongo que sigues ahí.
¿Son saladas, verdad?