15 de noviembre de 2010

Jugando con las cosas de comer


Pensé que iba a perdonarme siempre. Pero no lo hizo.
Me llamo Mónica y no soy feliz.

Siempre duró hasta el ocho de septiembre de hace cinco años a las siete y media de la tarde. Exactamente.
No recuerdo haber visto a nadie en mi vida tan triste como Othis haciendo la maleta.
No recuerdo a nadie tan cobarde como yo, quieta, sentada a los pies de la cama, sin hacer nada por detenerle.
Las cosas no funcionan así, Mónica. Recuerdo que pensé.
Pero yo era Mónica, la misma que siempre se salía con la suya, la egocéntrica y espiral Mónica; Mónica en tacones; Mónica quiero quiero quiero, Mónica pasando por encima; Mónica callada una semana; Mónica fría; Mónica esquivando, sin duda, los besos más bonitos que iba a darle nadie.

Pasó el tiempo. Sin Othis. Y pasaron las nubes y los trenes, los cumpleaños, los camiones de basura y las canciones en la radio, pasó el café y la mermelada, pasó un viaje a Francia, otro a Noruega, pasó una copa, y luego una botella, paso un hotel en Túnez, la luna, las estrellas, pasaron las brigadas de moscas de un verano en la playa, de una cama en Belén, otra en Bilbao, pasaron un notario y un físico polaco con la polla de un mulo, pasó Birdy, Mateo, el señor cuervo, un tipo oscuro al que había conocido en Alemania y del que nunca supe nada excepto, que le encantaba que lo pusieran a cuatro patas y lo dejaran amarrado a una silla mientras me quitaba la ropa lentamente y él sacaba la lengua y jadeaba y ladraba como un animal hasta que se te abalanzaba encima y te arrancaba la piel a tiras.
Pasó que un día, sin Othis, la vida se había convertido en una mierda.
Que ningún hombre era capaz de soportarme. Tan espiral. Tan Mónica.
Que los besos, se acabaron, y empezaron las lenguas y la carne mojada, solamente, sin el más mínimo atisbo de dulzura, ni paciencia, ni una sola molécula de amor.
Que nadie me abrazó.
Que empecé a morirme.
Que dolía.
Que Mónica dolía.
Sin Othis.
Que tenía los ojos tan azules, que daban ganas de bañarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario