16 de noviembre de 2010

Mira debajo de la alfombra


Te vivo a tientas.
Te huelo a besos.
Té verde a trozos.
Te hielo dentro.

Venite al cielo de mi boca y volcame la savia tuya como un río y por dentro
comeme vivo
tragame entero
chupame el hueso y escupilo a una baldosa.

O no.

Pero existo y existes.
Como esas estrellas que han muerto hace millones
y millones
y millones de años.

No eres la chica de mis sueños ¿sabes?
La chica de mis sueños nunca se pondría esos zapatos.
Ni una sirena. Definitivamente.
Ni siquiera te huele el coño a flores, pero ¿sabes?:
creo que daría mi vida por ti.
Tendría que pensarlo.
Supongo que nadie me ha besado como tú.

¿De qué estaba hablando?...ah sí: de ti, de mí...
Entonces no éramos soldados
de esta guerra de amor, si no socios de un negocio a media noche al que llamábamos
“Nosotros”.

Y dejar que la luz nos abrace.