29 de noviembre de 2010

Ñus


Bramo -y te asfixias como el pez y las macetas los días de verano-
tu nombre y me derramas
en estas manos grandes,
tus manos de jilguero.

Bramo -y tililas como un haz de luz de vela-
tu nombre y te derrumbas y en mi pecho con los filos de navajas,
de tus pestañas,
me trazas ven y voy.

Hinco en el suelo las pezuñas.
Te elevo.