22 de noviembre de 2010

Sentarse en la cabeza, de un alfiler


¡Plop!
Lata de albóndigas.
Cuchara sopera.
¡Clonk clonk clonk clonk clonk!
Fondo de lata de albóndigas.

Cuando te ríes,
se me olvida que eres una hija de puta.

¡Prfffffff!
Pedo.
¡Kiuchssssssssssssssss!
Cigarro.

¿Sabes cariño?: cuando miro las nubes pienso en ti.
Antes sólo miraba las nubes.
Las nubes son tan importantes para mí...
Sin nubes estaría atrapado en este cuerpo, para siempre.

Tap tap tap tap tap tap.
¡Glop!
Última gotita.
¡Fuochsssssssssssssfuochsssssssfuochsssssssssssssss!
Cisterna del váter.
Tap tap tap tap tap tap.

El primer día que te vi la tierra temblaba a tu paso.
Los árboles y las vías de los trenes y los techos de las casas temblaban a tu paso
y el mundo visto desde lejos, daba botes a tu paso, en el espacio.
Todavía, después de tanto tiempo, hay ondas concéntricas flotando en los charcos.

¡Clin clon clin clin clon!
Lluvia en el cristal.
¡Ñiccccccccccccccccc ñic y ñic!
Muelles del colchón.

Y de repente te giras y dices: Te quiero.
Tan bajito.
Tan tibio tu aliento que me acuerdo de porqué,
siempre te perdono.