12 de noviembre de 2010

Tercio


Me he cortado las uñas de los pies.
Me he afeitado los huevos.
Usé un desodorante caro.
La colonia que a ella le gusta,
y además,
hoy tengo una sonrisa que te cagas.

Porque la amo.
Y cuando sus dedos como patas de jilgueros me acaricien,
quiero estar suave,
precioso,
y que nada,
interrumpa este silencio que dejamos que nos pase,
sólo a nosotros.

Y dejarnos morir en el intento.
Y amarnos cada poro sin seguir un calendario,
ni atarnos a otra cosa que no sea ,
ahora.
Nuestro siempre.
Al fin y al cabo,
lo único importante de la vida,
está ocurriendo en este instante.