12 de diciembre de 2010

Cierra los ojos y abre la boca


Pues sí,
quiero mandar tu look arquitectónico a la mierda un rato
y comprarte unas bragas baratas de algodón,
de esas que al lavarlas,
se le van al carajo las flores en el centrifugado.

Y follarte en el cine.
Y no acordarme nunca de qué película hemos visto.
Y reírnos del mundo.

Te me haces viejita.
Tranquila en mi pecho como una mecedora.
Por cierto:
Te he perdonado para siempre.
Para no estar, ¿entiendes?, todo el día con la cara,
de una palmera de huevo.

Y digo yo,
que ahora que eres,
una princesa,
¿por qué no te tumbas desnuda en la cama y llamamos a un Sushi?