8 de diciembre de 2010

Tengo un núcleo tormentoso metido en el culo


Pues claro que también me apetece ponerme delante del presidente Steelman y decirle, mamón, para esto, tú puedes hacerlo. Pero para qué. Si para esta guerra otros vendrán a ponerla de nuevo en marcha. Le meterán un tiro en el cerebro a ese hijoputa y nombrarán otro presidente, otro comité, otras mentiras, que lo mantengan todo en orden.
También claro, podría, ponerme una sotana, e irme a chuparla al fin del mundo, en pos de una tribu que no haya sido corroída por occidente. Y coger la malaria. Y llorar de impotencia cuando cientos de niños se me mueran en los brazos, porque occidente, tiene mala memoria. Y luego rezar. Rezar para que la fe, no me abandone.

Prefiero pensar en Nicollette.

Nicollette en vaqueros andando descalza por la casa.
Nicollette llegando como un barco a mi abrazo.
Nicollette de puntillas.
Nicollette metiéndose mi mano por debajo de las bragas.

Me cago en Steelman.
Me cago en mí.
En occidente.

En todo me cago.

Menos en Nicollette.

Malditas columnas de humo...