9 de enero de 2011

Mor, a mor.


Quiero ser agua y que te bañes en mí sin saber
ni siquiera que existo.
Ser un junco del campo que roces con un dedo y doblegues a tu paso
por el puro placer de caminar pensando en algo que no sea
de este mundo.
La pintura que rascas de tus uñas.
Tu dedo gordo, solito en tu zapato.

Ser un gato sobre el cubo de basura,
y que pases y me hagas misi misi misi.
Un charco en el que mires los menguantes.
Una tirita en el talón.
El pomo de la puerta de tu infancia.
El techo al que te miras.
La mano que te falta,
cuando sacas del bolso las llaves con la boca,
y enciendes con el hombro las luces del salón.

Y vivir
en un hoyito
de tu risa
con balcón.