18 de febrero de 2011

No encuentro el otro calcetín


Yo no te quiero como a un litro de leche desnatada,
te quiero entera, como a Europa, antes del pleistoceno,
te quiero señorita,
como a una gata que tuve en los Balcanes,
y golfa y afilada como mi navaja tú,
no eres un puzzle,
ni yo Gepetto,
ni la vida tan larga, como the fifth avenue,
de todos modos.

Grada Padano, tu culo mío donde mío es la ecuación correspondiente a,
un mojón pa mí.
Puro L.O.V.E de La Habana amor te quiero y si,
te tiras otro pedo en mis cojones y te ríes yo te quiero,
y describiendo una parábola perfecta,
hacemos cucharita y con los pies nos enredamos como el viento,
en las crines del caballo de Marlboro.

Que me miren tus ojos de factura sarracena y un mulaicín,
gima mi nombre bajo el cielo de tu boca,
que me escuches hablarte de las guerras y el hambre y la basura,
mientras bailamos ombligo con ombligo en la cocina.
Entera y hormonada, de tigres,
sapientísima tú que a la razón la llamas Ea,
que haces con el mundo una bolita de papel,
y la encestas en una papelera de Preciados.
Entera con tus torres y tus alfiles y,
todos esos dientes que te hacen de peones,
cuando pretendes conseguir lo que te sale,
del coño.

Mi bola de Pinball.
Mi adorada molécula preciosa.
Mi bestia.