30 de marzo de 2011

Sesión 22


Como todo el mundo sabe, la señorita Li atiende su consulta totalmente en pelotas, a excepción de un palillo en el pelo, y unas gafas de Prada, de pasta negra.


-Escucho, ruido de espadas, blandiendo el aire y, a veces, pájaros, en mitad de la noche y, su chorrito de pipí cantarín de cucharita de café, y entonces, me despierto...¿Sabe por qué estoy aquí?


-¿No lo sé siempre?


-La última vez me clavó ese puto palillo del pelo en la mano.


-Te gustaría cruzar el Atlántico con ella; otros océanos. ¿Hacia dónde? No te estás tomando las pastillas para no sentir nada. Lo del palillo fue insignificante.


-Quiero que sea mi última estación.

Lo del palillo fue una putada innecesaria.

Ya sé que sangro. No hacía falta.

Quiero que sea el palito de mi polo de limón. ¿Es eso algo tan estúpido?

Quiero que sonría, y en sus hoyitos, dormir la siesta.

Estúpido es tener un coche más grande que tu personalidad.

Quiero quedarme. No importa que siempre sea sólo una palabra.

Estúpido es no tener sueños.

Quedarme hasta el final.

-¿Crees que es, diferente? Las princesas no existen. El ser humano inventa continuamente cosas que satisfagan sus necesidades, que ilumine sus miedos, que le soliviante su paso por lo que en definitiva llamamos, la vida.

-Sé que a su lado no tengo que inventarme nada.