4 de marzo de 2011

Soy tonto


Puede que un tornillo no signifique nada para ti. Que incluso no te guste la palabra tornillo. Bah. ¿Qué importancia puede tener un tornillo?

-Hola, qué tal, venía a …

-¿Punta de estrella?

-Que atornille, punta lo que sea, llego tarde al trabajo, tornillos coño...-mirada perdida en la sección de tenazas y pomos de hierro forjado-...es que me pidió una olla, una lista que hizo, de cosas, que le hacía falta una olla, roja, y tal, para hacer espaguetis. Y a mí ni siquiera me gustan los espaguetis, pero tío, si algo le hace ilusión, me puede, que quieres que te diga, y, no tengo muebles de cocina porque, ni siquiera sé si tengo cocina, que tengo, pero que es rara, como uno de esos compartimentos para astronautas, no sé, y pensé, pues le hago una repisa para la olla. Para la olla de la lista. Y para los botes de especias. También de la lista. De una que hizo. Que le hacen falta cosas dice. Especias de todos los colores. ¿Tú sabías que había especias de tantos colores? Yo no. Ni puta idea. Pues hay la hostia de colores, y los tengo todos en una caja encima de la lavadora y digo, pues le hago una repisa. Para las cosas de la lista esa. Para la batidora. Para el rayador de queso. Las sartenes. La lista también es la hostia. Hay de todo. Más que colores. Y además la ha ordenado por secciones. Con el encabezado en negrita. Y se queda igual, como la que me ha pedido que le pase la sal. Una lista que lo flipas. Y se ríe. Lo que te cuento.
Y ahí es donde me puede.

-¿De punta de estrella?

-Bueno...

Un tornillo es precioso. Con su punta de tornillo y su cabeza de tornillo y su espiral.