10 de junio de 2011

Bonita y tierna historia sin tetas ni esas cosas


Tenía los ojos tan grandes,
que no podía cerrarlos, y por ahí, se le caían dentro,
todos los gatos negros de mi barrio.

Había que volverse a mirarla,
o arrepentirse para el resto de la vida.

Cada uno de los litros de sangre que tenía en el cuerpo.
Mi puta vida.
Yo
qué
sé,
por tener a a mi lado en el cine,
a la niña más bonita del barrio.

“Al Sebas le gusta la Mariana”
Decían, por ahí.
También decían,
que a la Mariana el Sebas,
ni muerto.

Pero al Sebas la Mariana no lo dejaba dormir.
Y se hizo marinero y en un barquito velero la invitó a cruzar el mar
y a las tres de la mañana, debajo de aquel balcón,
le dijo “Mariana,baja”
“O me mato” y se mató.

Se mató catorce veces y la Mariana bajó
envuelta en un lino blanco
a velarle el alba al Sebas
y advertirle de que el cielo,
iba a caerles encima.

Y llovió, y llovió mucho,
y a la Mariana y el Sebas,
le salieron escamas en el vientre
y se fueron de alquiler a una pecera,
con maceta y una jaula,
con un jilguero tenor que se llamaba Costelo
y cantaba en do menor.

Qué bonito es el amor.