13 de junio de 2011

Graves y agudos


Hoy me he desprendido de mí mismo, por fin.

Esa naturaleza interna que nos conforma, irreversible al parecer, que a lo sumo, sólo alcanza uno a solapar aunque viva siglos...
Pues eso es uno.

Me encanta este planeta. Todas esas luces, al alba, color malva y ese, rugir de leones en las olas y la espuma que cae del cielo frío y los arbustos más insignificantes del Gobi o los Edelweiss o las cría de focas; el viento al doblar las esquinas; el agua de lluvia en la cara; un rayo de sol en la espalda, la hierba, la hierba, la hierba; las fosas marinas; las selvas; los grandes, acantilados; el salto del ángel; la estatua, de la libertad; los charcos; los sombreros; las hojas que caen de los árboles; los zapatos, el puente de Brooklin.

Digo, coño, hace seis meses que no follo.
Que nadie me toca.
Que no he dicho te quiero.

No había visto tanta gente junta desde la comunión de mi primo Rafael, hace no sé, y además, no eran tantos, muchos sí, muchos primos pidiéndole pesetas a la abuela para echarlas en una maquinita de esas que ponía discos si le dabas a un botón muy gordo alumbrado por dentro, todos, acabamos en calzoncillos, porque, hacía mucho calor y porque siempre acabábamos en calzoncillos, y luego, mi tío Chico nos montó en una furgoneta que olía a pescado y nos fuimos a un campo de melones que había al lado y como una mangosta, lo dejamos seco en cinco minutos y salimos de allí pitando a repartirlos con el resto de la familia, bueno, había, mucha gente en la discoteca de anoche: “Que sí tío, que llegas allí y te marcas un baile y te salen cuatro divorciadas de no se sabe dónde, una pasada, yo estuve la semana pasada y acabé con una en una pensión hasta por la mañana, puta madre, tío, que ve uno, le gusta, y se lo tira, decía”.

Bailo que te cagas.

Se miraban como hormiguitas, unos a otros, de arriba, a abajo, con las antenitas, se rozaban al pasar en direcciones opuestas, se , olían, y todo el mundo, andaba vigilante haciendo recuento de quién miraba a quién y quién te estaba mirando mientras contoneabas tu cuerpo supongo que un baile reclamo, muy humano, no lo dudo.
Pedí una copa y me puse en un rincón, como una kentia.

Si hubiera puesto un pie en la pista, ahora me estaría levantando de la cama con una chica al lado que me estaría diciendo adiós con un pañuelo blanco y dejando tras de sí ese olor a barquito de papel de una hermosa despedida.

Y nunca lo sabré supongo, porque hoy, lo que me pasa, ya no me interesa sin mí.

Voy a poner la lavadora, y a quedarme sentado enfrente y ver como la ropa, da vueltas, y vueltas, y más vueltas...



Jennifer Lopez Ft. Pitbull - On The Floor [Music... por DjYohns