23 de junio de 2011

A tomar por culo


“¿Sabe usted con quién está hablando?”, me dice el gilipollas. Pues no tío, pienso; pero me importan un carajo tú, y tu ralea de abogados, porque da la casualidad de que hace mucho tiempo que lo perdí todo y no, creo que puedas quitarme nada excepto la vida, que por cierto, pienso, también me importa un carajo, así que la has cagado, y cuando termines de decir las cuatro tonterías que vayas a decir, primero, pienso, me voy a cagar en tu puta madre, y después, te voy a dar de hostias hasta que me canse, porque, me toca los huevos que payasos como tú, se crean intocables sólo porque están rodeados de gente importante, dicen.
Total, que le meto dos hostias, y tirado en el suelo como una maricona, se pone a llorarme que no le pegue más, que cuánto quiero, que no sé qué, un asco, y me voy, y lo dejo allí a ver si se pudre en su propia mierda, con un poco de suerte.