4 de julio de 2011

Barbitúricamente hablando


De todas las navajas que la vida me ha dejado
tú me dueles más porque eres honda, petenera,
mía, que de nadie y desde entonces
te he buscado a ti en quienes fuera y a ti en ti,
de tu ropa colgada detrás de la puerta.

A ver si a ver si...
Pero qué va.
Las oscuras golondrinas nunca vuelven al solar vacío
de esta colina de azufre donde vivo,
este infierno pequeño de butano
con dos de azúcar y cigarro.

Oh, main god
Oh, main god,
en el fondo de la sopa de tomate hay,
una civilización antigua como el hambre
rodeando con sus brazos el árbol de mi vida en,
fin,
si hubiera una sola mujer en el mundo,
que fueras tú.

Amen de todos los amenes te amo no,
por lo que hallé en otras de ti ni en ti de ti ni mucho menos
te amo como a un siglo, sino-no como a un siglo-,sino
con todas estas canas confundidas en la sien y
las cagadas de palomas en el ala del sombrero y los paseos
sin mano por el parque.
Desde ayer.
Desde un noviembre.
Desde siempre, punto, es
o
es
todo,
lo que puede acontecer
me
caigo
cada noche en tu pozo de la cama, ¿qué?
yo, que me nadaba los manteles sin manguitos,
para pasarte la sal de la ensalada.

Necesito un doctor.
Uno barato, que apeste a Bourbon y me diga,
que voy a morirme en cinco meses
si no dejo de joderme el pulmón
con el puño cerrado y en la boca
el estribillo de Titanic y en los ojos,
la ley del Talión.