30 de julio de 2011

El ladrón de palabras y la mujer que andaba descalza en el aserradero


Maravilloso malabarista maravillante,
mi jóven Prometeo,
mi poeta,
tonto del culo de mis huesos,
mi alquimista,
mi necio
maravibésame la boca pelirroja,
maravillósame la pulpa y el despojo,
y en lo frondoso,
vierte todo tu apetito y come
come
come,
migas de pelo de coyote,
cierra los ojos, ven,
esto,
es para ti.

Maravifóllame en el quicio de la puerta,
maravimétemelatoda y dime
dime,
dime,
cuánto te gusta,
escuchar como crujo, me rompo,
hasta que todo lo que queda de mí,
es un naufragio entre tus brazos.

Te
amo
tanto
que,
me he pintado las uñas del color del café.