4 de julio de 2011

Jerónimo


Tiene la boca tan redonda que si la besara por un lado
me caería por el otro tiene
la carne suficiente como para que no me aburra nunca, tiene,
dientes de piano y el pelo a lo garçon, a lo mejor,
tiene hasta novio.
O no.
O una niña de seis meses y una madre soltera.
O un malecón, donde me está esperando con los pies,
metidos en el agua.

La vi con su mochila rosa colgada de la espalda, ayer,
precisamente, y un vestido negro y largo donde dice,
a la altura del pecho: “Peluquería San Clemente”.

Me lavó la cabeza con las manos.
Yo te digo que hablaban. No sé qué, pero que hablaban.
Por eso ahora llevo, el pelo tan corto, por eso y porque quiero
saber lo que me dice con la yema del dedo.

Voy por la calle y digo, coño, qué loco estás, y de repente,
veo un sin techo llevando una antena parabólica,
una bañera,
y una docena de gatitos en un carrito de la compra y digo, coño,
¿y quién no?