7 de agosto de 2011

Des atado


No dio tiempo a construir un escenario.
Follamos sobre el barro,
sin nombres,
en las trincheras.
La vida de un insecto por entonces,
era demasiado corta.

“Llamémonos verduras”
Coliflor; patata frita; berenjena...
“Cómamonos las cosas”
Nos comimos Berlín; la madrugada; las salas de billares,
la cama de un hotel y un bar por la mañana
con siete veladores,
y un trozo de tarta de manzana con ciruela.

“Quiero lamer la corva de tus piernas,
desenterrar tu risa,
comerte el coño,
zorra
zorra
zorra”, y ella dijo:
“¿También vas a pagarme la hipoteca”, y yo le dije,
que aquello estaba fuera de contexto,
que ahora tocaban
nombres de animales, y entonces dijo cerdo,
y todo, volvió otra vez a funcionar.