12 de septiembre de 2011

El hombre que comía pétalos de rosa


“No sé, ¿te has casado?
¿has adoptado un niño?
¿tu madre se ha muerto, para qué
coño me llamas?”

Iba a decirle. Pero.

Lloraba, y.

“Ya voy”

Es lo que he dicho.

Crucé ocho estados.
Aparqué en la acera.
Llamé al timbre.
Y Claire cayó en mis brazos como un saco de patatas.

“¿Aún soy tu chica Gato Bob?”

El tipo le había,
partido la boca.

Gasté seis balas.

“Espera aquí”, le dije a Claire y cuando,
volví de buscar en la guantera,
gasté otras seis y la punta del zapato.