9 de septiembre de 2011

Extodo


Qué triste mirar al techo y sólo ver el techo.
Qué triste que las paredes no tengan nada que contar.
Qué triste lo rojo en el blanco del ojo.
Qué triste la sal.
Qué triste el agua.

¿Harán falta otra vez seis millones de judíos.
Que arda París.
Un muro que divida la Alemania, las casas, las familias.
Un cólera, una peste.
Que un enorme cometa impacte contra el mundo?

Y alguien que escriba un principio.
Y muchas manos.
Praderas de manos.