31 de octubre de 2011

Fue bonito mientras duró


Tuve una caja de música dentro de mi cráneo.
Dentro de la caja había una bailarina rusa.
No sabía que fuera rusa.
Ni que bailara ballet.
La verdad, es que el primer día sólo me fijé en su culo.

El segundo descubrí que debajo del flequillo,
tenía cejas, y que el café,
lo pedía para calentarse las manos.

Aurora.
Me lo dijo al tercero.
Y se llevó su culo bandolero por la puerta,
y se metió en la lluvia de Madrid.

¿Bailas Ballet? Le dije al día siguiente.
Soy idiota, ya lo sé.
Tampoco era rusa.
Y además tenía un tatuaje en el talón
diciendo, amo a Laura,
bordado a un corazón.